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Casi hago una buena…

Era MIR-1 de familia y cuando rotaba por un centro de salud rural una mujer de 82 años fue traída por los vecinos porque, cuando estaba intentando morder una nuez, había dado un gemido y había caído al suelo.

Su hermana de 80 años no pudo levantarla ni acompañarla, por lo que fue imposible realizar una historia aceptable. La mujer, muy nerviosa "farfullaba" y "babeaba". La exploré y en efecto presentaba desviación de la comisura labial y disartria pero estaba consciente y quería hacerse entender con gestos. Pensé en una afasia por ictus y llamé al adjunto para que rellenara el parte de la ambulancia. Don Gervasio (médico presto a la jubilación) reconoció a la Honoria y exclamó: ¡Otra vez! Le metió ambos pulgares en el arco mandibular y tras un horroroso chasquido redujo una luxación recidivante de la mandíbula que yo ignoraba. ¿Con qué ha sido hoy Honoria? ¡Con una nuez Don Gervasio! ¡Con una nuez!

Comentarios del remitente: Parece una anécdota pero ella se ahorró un viaje a la ciudad y yo un bochorno. Obviamente, aprendí que el diag¬nóstico de un accidente vascular cerebral debe basarse siempre en un buen examen neurológico.

Extraído de: Algunos errores médicos propios y ajenos para aprender y meditar. Recopilador: M. Blasco Valle. Editado por GOPAr Grupo de Osteoporosis Aragón. Zaragoza

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  • Autor: Recopilador: Mariano Blasco Valle
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