Trastornos de la personalidad y comorbilidad depresiva

Los trastornos psicopatológicos de la personalidad comportan patrones de conducta inadaptada y afectan a todas las áreas de las relaciones intrapersonales e interpersonales; se asocian a menudo a trastornos mentales del eje I, sobre todo trastornos depresivos y de ansiedad. La asociación entre los trastornos de la personalidad y del estado de ánimo representa un fenómeno complejo con el que los psiquiatras y otros profesionales de la salud mental han de enfrentarse a menudo. Ciertos conceptos acerca de la relación entre estos dos trastornos parecen estar bastante aceptados. Muchos rasgos de los trastornos de la personalidad se han identificado como factores de riesgo para los trastornos depresivos y es bien conocido también que el tratamiento de los pacientes con un trastorno del estado de ánimo es menos eficaz cuando éstos sufren también un trastorno de la personalidad.

Uno de los trastornos del estado de ánimo que se asocia con mayor frecuencia a los de personalidad es el trastorno depresivo mayor. Varios estudios se han centrado en los efectos que tiene el trastorno de la personalidad en la evolución clínica, el curso y el tratamiento de los trastornos depresivos. Aunque los estudios de prevalencia muestran una gran dispersión de los resultados en función del tipo de diseño, la muestra y los métodos utilizados en la evaluación, en general, la prevalencia descrita de la comorbilidad entre trastorno depresivo mayor y trastornos de la personalidad es muy variable. Se ha indicado que la influencia del trastornos de la personalidad en el trastorno depresivo mayor afecta a aspectos clínicos como: inicio más temprano de los síntomas depresivos, mayor tiempo hasta la respuesta al tratamiento, tasas de suicidio e intentos más elevadas y episodios depresivos de mayor duración, así como mayor frecuencia de recaídas e ingresos hospitalarios, menor apoyo social y tasas elevadas de divorcio y separación. Otro trastorno del estado de ánimo que se asocia con frecuencia al trastorno de la personalidad es la distimia. Parece que la prevalencia de distimia a lo largo de la vida es de alrededor de un 3%, aunque es más alta en las mujeres (4%) que en los varones (2,2%), pero la prevalencia de la comorbilidad es muy elevada (65-100%) cuando se asocia a otros trastornos de los ejes I y II. Desde un punto de vista clínico, el trastorno de la personalidad en pacientes con distimia está ligado a una psicopatía general más grave, que se refleja en unas puntuaciones altas en el test Inventario de la Depresión o BDI y en la mayor parte de las escalas del test de personalidad o MMPI.

Los autores de este estudio pretenden aportar cierta luz sobre la relación entre trastornos del estado de ánimo y trastornos de la personalidad, mediante el examen de una amplia muestra clínica de pacientes ambulatorios, con la finalidad de comprender mejor las implicaciones clínicas y de uso de servicios que tiene esta relación y sus diferencias entre los diversos agregados del trastorno de la personalidad. Para ello estudiaron una muestra de 1.142 pacientes con trastornos de la personalidad en los que había un trastorno de la personalidad especificado. De ellos, un 43,9% (501) eran varones y un 56,1% (641), mujeres; la media de edad era de 45,7 años. A 269 (23,55%) se les diagnosticó un trastorno de la personalidad del grupo A según el DSM-IV; a 590 (51,66%), un trastorno de la personalidad del grupo B, y a 279 (24,43%), un trastorno de la personalidad del grupo C.

Los resultados globales que obtuvieron demuestran que los trastornos del estado de ánimo son, en general, frecuentes en el trastorno de la personalidad y que era especialmente así en lo relativo a los grupos B y C. Al comparar a los pacientes con cualquiera de los trastornos del estado de ánimo (trastorno depresivo mayor, distimia o ambos) mediante el empleo de tablas de contingencia observaron que tanto el trastorno depresivo mayor como cualquier trastorno del ánimo (o bien trastorno depresivo mayor o bien distimia) tenían una prevalencia superior en el grupo C, mientras que la distimia era más prevalente en el grupo B. Estas diferencias observadas en la prevalencia resultaron estadísticamente significativas. Al analizar todos los trastornos de la personalidad como un solo grupo se aprecia que la distimia se observó en el 18,9% del total de los pacientes, con independencia de cuál sea el grupo de personalidad en el que se incluyan, mientras que el trastorno depresivo mayor se observó tan sólo en el 11,6% del total de los pacientes. Los pacientes del grupo B tendían a tener una media de visitas más alta, en cambio, el grupo A fue el que mostró una media más alta de días de ingreso en el hospital de día o en planta. El grupo A demostró tener también una funcionalidad global significativamente inferior.

Los autores concluyen que los resultados aportan algo de luz respecto al conocimiento de la comorbilidad entre los ejes I y V con el trastorno de la personalidad y el trastorno del estado de ánimo, al tiempo que resaltan la importancia de una evaluación general de los trastornos de la personalidad, puesto que la comorbilidad comporta implicaciones importantes en el tratamiento y en los resultados globales.

 

Vilaplana M, McKenney K, Riesco M, et al. Comorbilidad depresiva en los trastornos de personalidad. Revista de Psiquiatria y Salud Mental (Barc.) 2010; 3(1): 4-12.

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