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Considerar los trastornos de la personalidad

Los trastornos de la personalidad (TP) se establecen desde la adolescencia o inicio de la edad adulta, persistiendo y causando problemas en las relaciones sociales a lo largo de la vida.

La detección de los TP suele ser fácil por llamativa, pero para filiarlos se exige una entrevista clínica estructurada, y dado que muchos rasgos de estas personalidades no son considerados problemáticos por el individuo, es preciso recoger información de familiares y amigos. Las entrevistas deben ser múltiples y espaciadas y se deben apoyar en pruebas psicométricas o cuestionarios (Rorschach, TAT (Test de Apercepción Temática), MMPI (Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota), IPDE (Examen Internacional de los Trastornos de la Personalidad), etc.

  • El TP paranoide agrupa a seres desconfiados, rencorosos, que interpretan la conducta de «los otros» como amenaza, reaccionando de forma violenta. Suelen originar problemas de celotipia e infelicidades conyugales.
  • El trastorno esquizoide aúna a personas solitarias, reservadas y retraídas con dificultad para expresar las emociones; pero más que antisociales son asociales, pues no necesitan el contacto con otros. Suelen desarrollar actividades laborales y artísticas que requieren abstracción mental y fantasía.
  • El TP esquizotípico demuestra un comportamiento excéntrico con creencias raras o pensamientos mágicos (por ejemplo, quiromancia, telepatía, etc.). Sus pensamientos extravagantes dificultan la comunicación y se muestran como «raros» por su aspecto físico y vestimentas peculiares.
  • El trastorno antisocial agrupa a seres inadaptados que incumplen las normas aun conociéndolas. Son los psicópatas; impulsivos, irritables y agresivos, con dificultad para expresar sus emociones y ausencia de remordimientos tras sus actos.
  • El TP límite de la personalidad se caracteriza por la inestabilidad en las relaciones interpersonales con sentimientos de vacío, dificultad para manejar la agresividad y una forma de actuar por impulsos con conductas de riesgo e intentos de suicidio.
  • El trastorno histriónico suele observarse más en mujeres con expresión emocional de forma superficial y cambiante, presentando un comportamiento excesivamente dramático para ser el centro de atención (incluyendo amenazas de suicidio).
  • El trastorno narcisista confiere una visión no realista de sí mismo, creyéndose mejores que nadie, lo que lleva a adoptar una actitud altiva. Tienden a exagerar los logros personales y necesitan ser admirados. Son indiferentes hacia los problemas de los demás y generan fantasías de éxito, poder, belleza y riqueza.
  • En el TP por evitación (o trastorno de la personalidad ansioso) se generan sentimientos de inferioridad con miedo al rechazo, evitando situaciones sociales o laborales por continuos estados de tensión. Tienen pocas amistades y sólo se relacionan con los que están seguros de su aprobación aunque, a diferencia del trastorno esquizoide, desearían relacionarse con más personas.
  • El TP por dependencia se caracteriza por la adopción de un comportamiento sumiso ante el temor de abandono y a tener que cuidarse solo. No pueden tomar decisiones y buscan consejo ante cualquier problema.
  • El trastorno obsesivo-compulsivo define a personas extremadamente ordenadas, perfeccionistas, carentes de espontaneidad y flexibilidad (reacios a delegar tareas o trabajos a otros). Indecisos y con dificultad para adaptarse a situaciones nuevas; suelen repetir sus trabajos hasta estar seguros de su perfección sacrificando incluso su vida personal. Son muy rígidos en temas de moral, ética o valores, e incapaces de tirar objetos inútiles o gastados sin valor económico o sentimental. También se conoce como personalidad anancástica.
  • El TP no especificado se reserva para los que no cumplen estos criterios o no están contemplados en esta clasificación, como el trastorno depresivo de la personalidad y el trastorno pasivo-agresivo.

Cuando estos TP constituyen un ataque a la salud, la psicoterapia es la estrategia fundamental de tratamiento, mediante técnicas basadas en modelos de corte cognitivo-conductual, dinámico y sistémico. En ocasiones serán necesarios los psicofármacos como tratamiento sintomático y coadyuvante de ésta. 

Bibliografía
Roca M. Trastornos de la personalidad. Barcelona: Psiquiatría Editores, 2004.

 

Marta Jordán Domingo
Médico especialista en MFyC. Centro de Salud Delicias Sur. Zaragoza
María Pilar Pérez
Médico. Grupo Insan. Zaragoza

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