La fobia social

Los trastornos de ansiedad son uno de los trastornos psiquiátricos más frecuentes de la población, con una prevalencia anual de un 2,4 a un 18,2%. El fenómeno común a todos ellos es la presencia de una respuesta ansiosa, desproporcionada y anómala, y por tanto desadaptativa, así como la elevada frecuencia de quejas somáticas que pueden llegar a dificultar y retrasar el diagnóstico y que ocasionan una excesiva demanda de atención sanitaria por parte de estos pacientes.

Entre los trastornos de ansiedad está incluido la fobia social. La fobia social, según los criterios del DSM-IV, consiste en «un miedo intenso y persistente a una o más situaciones sociales o actuaciones en público en que la persona está sujeta a un posible escrutinio por parte de otros, temiendo actuar de forma que pueda resultar humillante». Este hecho conduce al paciente a evitar situaciones sociales, y ello a su vez puede deteriorar su funcionamiento personal o profesional; de hecho se relaciona con un abandono más temprano de los estudios, menor adquisición educativa y mayor riesgo de desempleo o desempeño de trabajos por debajo de su nivel de cualificación. Puede limitarse a una situación específica (por ejemplo hablar en público, utilizar baños públicos, conocer extraños...) o ser generalizado. Cuando el afectado se encuentra en alguna de las situaciones temidas manifiesta síntomas de hiperactividad autosómica (sudoración, voz temblorosa...) y puede ruborizarse, temer la aparición de vómitos y/o sentir la necesidad imperiosa de orinar o defecar.

La fobia social presenta una prevalencia a lo largo de la vida de un 6,5% y una prevalencia anual del 2,0%. La edad de inicio se encuentra entre los 12 y 16 años, y es extraño que debute después de los 25. Aunque algunos síntomas pueden mejorar con el tiempo, en general su tendencia es a la cronicidad. Suele asociarse a una elevada comorbilidad, con síntomas depresivos, otros trastornos de ansiedad y con adicciones a sustancias tóxicas como alcohol o ansiolíticos. El diagnóstico diferencial se debe realizar con la agorafobia, con los trastornos de la personalidad por evitación y con la timidez extrema como rasgo caracterológico límite.

Los fármacos que han demostrado eficacia en el tratamiento de este trastorno son los inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS), los inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO) y las benzodiacepinas. Los ISRS son los fármacos más indicados. Se recomienda iniciar el tratamiento con dosis bajas y a partir de la tercera semana ir subiéndolas de forma progresiva hasta lograr controlar los síntomas. Después, el tratamiento se deberá mantener al menos un año, a partir del cual se podrá ir descendiendo progresivamente la dosis del fármaco.

Los IMAO presentan numerosas interacciones farmacológicas y alimentarias, por lo que su uso está restringido a casos resistentes a otros tratamientos. Las benzodiapecinas están especialmente indicadas para el tratamiento de las crisis, y también cuando nos encontremos ante la fase de ajuste de un fármaco serotoninérgico hasta alcanzar su dosis terapéutica. En los casos de exposición puntual al objeto fóbico se recomienda la administración de propranolol 10-80 mg unos 30 minutos antes de la exposición a la situación de fobia (por ejemplo hablar en público), con lo que se logra, sobre todo, prevenir las manifestaciones periféricas de la ansiedad como el sudor, la taquicardia, los temblores y las palpitaciones. También se pueden administrar ansiolíticos. En el tratamiento de la fobia social también tiene lugar un abordaje psicoterapéutico, debiendo tranquilizar al paciente, explicándole que la ansiedad que presenta es autolimitada y que tenderá a reducirse espontáneamente. Es importante insistir en que la exposición progresiva a la circunstancia a la que se tiene fobia sirve de entrenamiento para poder afrontar futuras situaciones con menor ansiedad. En los casos graves se requiere una terapia de exposición estructurada que debe ser realizada por un especialista experimentado.

Bibliografía

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Médico de Familia. Adjunta Urgencias Hospitalarias. Hospital Ernest Lluch . Calatayud (Zaragoza)

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