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Si las farmacéuticas no gastasen más dinero en publicidad que en investigación (http://www.bbc.com/news/business-28212223) y los médicos no estuviesen rodeados de regalos de esas mismas empresas, podríamos pensar que el criterio de nuestros médicos es objetivo e independiente. Como no es así, la confianza es tenue.
Si además añadimos la evidente falta de medios (materiales y humanos) que sufre el sector sanitario, el resultado es lo que tenemos.