Altas de pacientes con bacteriemia en los servicios de urgencias

  • La bacteriemia constituye un marcador de gravedad de los procesos infecciosos que suele asociarse a peor pronóstico.
  • Las bacteriemias por Staphylococcus aureus deben ser remitidas al hospital, dada la elevada mortalidad de las mismas y la necesidad de descartar una endocarditis.

La prevalencia de las infecciones en los pacientes adultos atendidos en los servicios de urgencias hospitalarios es del 14,3%, con un claro incremento en la última década relacionado con diversos factores, como el aumento de la esperanza de vida, la mayor supervivencia de los pacientes con patología neoplásica, o el uso creciente de tratamientos inmunosupresores o terapias biológicas.

El manejo del paciente con síndrome febril y sospecha de infección es puramente clínico, y aunque cada vez se solicitan con mayor frecuencia la realización de hemocultivos, su resultado, al no ser inmediato, no está disponible en el momento de la toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas en los servicios de urgencias. Así, los autores del artículo manifiestan que se adoptan de forma empírica decisiones terapéuticas antes de disponer del resultado del hemocultivo, por lo que determinados pacientes cuya situación clínica y los resultados de otras pruebas complementarias así lo permiten, serían susceptibles de recibir tratamiento ambulatorio, ser dados de alta y, finalmente, comprobar la positividad en el hemocultivo. Los autores comentan que este hecho produce inquietud por la seguridad de los pacientes y por la actuación clínica de los médicos, ya que la bacteriemia constituye un marcador de gravedad de los procesos infecciosos que suele asociarse a un peor pronóstico.

Los autores plantean como objetivo de su trabajo analizar las características diferenciales de estas bacteriemias en comparación con las de los pacientes que son ingresados, así como estudiar su evolución tras el alta. En este sentido, los autores realizaron un estudio prospectivo de las bacteriemias de la población adulta del servicio de urgencias de un hospital universitario de tercer nivel, durante el periodo comprendido entre marzo de 2014 y febrero de 2015, analizando las características epidemiológicas, clínicas y microbiológicas de los pacientes con bacteriemia que ingresaron y de los que fueron dados de alta. Tras la detección de la bacteriemia, el servicio de microbiología avisó telefónicamente al médico responsable del paciente (paciente ingresado) o al médico de atención primaria (paciente dado de alta).

Los autores incluyeron 429 pacientes con episodios de bacteriemia, de los que un 13,52% fueron dados de alta; ponen de relieve que estos pacientes dados de alta eran más jóvenes y tenían menor índice de Charlson y menor gravedad que los pacientes ingresados. Tras la llamada al médico de atención primaria, según fuera el resultado del hemocultivo, se inició tratamiento con un antibiótico oral en el 10,3%, se cambió el antibiótico oral en el 6,9%, ingresó el 12% y el resto continuó el tratamiento pautado. No se registró mortalidad a los 30 días del tratamiento pautado.

Los autores consideran que la bacteriemia es un marcador de potencial gravedad de los procesos infecciosos, que se asocia a un peor pronóstico y plantea un interesante reto en cuanto a los criterios de manejo de los pacientes con sospecha de infección en los servicios de urgencias y en los circuitos de seguimiento tras el alta hospitalaria.

Los autores comentan que con posterioridad a la realización de su estudio se ha implantado un sistema de alertas de sepsis dentro del programa informático de urgencias. Este sistema de alertas ha demostrado disminuir la mortalidad en los pacientes con sepsis grave/shock séptico.

Además, los autores consideran que el médico de atención primaria puede realizar un adecuado manejo ambulatorio en los pacientes dados de alta con una bacteriemia de foco urológico y sin criterios de gravedad. Para ello, es fundamental la revisión de la situación clínica del paciente y la comprobación de la adecuación del tratamiento empírico iniciado en urgencias (según la sensibilidad antibiótica del informe microbiológico definitivo). Sin embargo, los mismos autores consideran que en los pacientes en quienes el origen de la bacteriemia sea abdominal o desconocido, es necesario plantearse el tratamiento y el ingreso hospitalario, ya que pueden corresponder a procesos graves no detectados, como colangitis, diverticulitis, osteomielitis y endocarditis, entre otros.

Laín EL, Yoyas C, Castillo F, Povar J, Villuendas M, Rezusta A. Bacteriemia en pacientes adultos dados de alta en el servicio de urgencias. Rev Semergen. 2019; 45(7): 467-473.

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