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¿Qué opinan los ciudadanos del desfibrilador automático?

  • La ciudadanía del País Vasco considera importante saber identificar y tratar precozmente a una persona en parada cardiorrespiratoria.
  • Los conocimientos generales sobre resucitación cardiopulmonar y desfibrilación son escasos.

El mejor tratamiento de las personas que padecen una parada cardiorrespiratoria es la aplicación precoz de un conjunto de acciones sucesivas y coordinadas, denominadas cadena de supervivencia, que incluyen el reconocimiento rápido de la situación de urgencia y la activación del sistema de emergencias médicas, la práctica de maniobras de resucitación cardiopulmonar básica, la desfibrilación precoz y los cuidados médicos especializados. Cabe destacar que esta estrategia supone, además de mejorar la respuesta de los servicios médicos de emergencias, implicar a los ciudadanos en la protección de su propia salud, incorporándolos en los tres primeros eslabones de la cadena. En España, aunque en la actualidad existe un Real Decreto que establece las condiciones y los requisitos mínimos de seguridad y calidad en la utilización de los desfibriladores externos automáticos fuera del ámbito sanitario, quedan a merced de las comunidades autónomas los mecanismos de control y coordinación de su utilización.

En el País Vasco, desde la puesta en funcionamiento de la primera normativa reguladora de los desfibriladores externos automáticos para personal no médico en 2005, se han sucedido varios cambios legislativos dirigidos a extender y facilitar el acceso y el uso de estos dispositivos. Así, en 2011 se consideró a todo ciudadano directamente acreditado para el uso de un desfibrilador externo automático, bajo la asunción de que su uso se encuentra incardinado en el esquema básico de resucitación cardiopulmonar. Más recientemente, un nuevo decreto ha establecido la obligatoriedad de su instalación en determinados espacios externos al ámbito sanitario, como grandes establecimientos comerciales, instalaciones de uso público con aforo autorizado superior a 700 personas, estaciones de autobús o ferrocarril de poblaciones de más de 50.000 habitantes, estaciones de metro, tren o autobús con una afluencia media diaria igual o superior a 2.000 personas, y centros educativos con un aforo igual o superior a 2.000 personas. Mediante la obligatoriedad de instalar los desfibriladores externos en espacios con gran afluencia de público, el gobierno vasco ha establecido la posibilidad de mejorar el pronóstico de los afectados por una parada cardiorrespiratoria. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que la supervivencia no viene dada, en sí misma, por el hecho de aumentar el número de desfibriladores automáticos externos de acceso público, sino por la rápida actuación y los conocimientos que los testigos circunstanciales de un suceso súbito tengan sobre las maniobras de resucitación cardiopulmonar. Por ello, el objetivo que se plantearon los autores de este trabajo que se comenta fue explorar la formación recibida, la capacitación autopercibida, los conocimientos generales y las percepciones y actitudes de la población del País Vasco sobre la resucitación cardiopulmonar y el uso de un desfibrilador automático externo ante una persona en parada cardiorrespiratoria.

Los autores realizaron una encuesta heteroadministrada a pie de calle por las capitales de provincia del País Vasco. Participó en el estudio un total de 605 personas de 15-64 años, seleccionadas mediante muestreo aleatorio estratificado por edad. El 56,4% de los encuestados eran mujeres, el 61,8% estaba en situación laboral activa y el 48,3% poseía estudios superiores. El 37% refirió haberse formado en técnicas de resucitación, pero sólo un 20,2% consideraba encontrarse capacitado para aplicarlas. Las personas que trabajaban en la administración pública tenían una probabilidad casi 4 veces mayor de estar formadas en desfibrilación que las trabajaban en otros sectores (Odds ratio [OR]= 3,7; p <0,001), mientras que esta probabilidad entre las personas con estudios elementales o sin estudios era sólo 3 veces mayor (OR= 2,7; p= 0,001). El 94,7% consideraba «bastante o muy importante» que la población fuese capaz de realizar una resucitación, pero el 55% declaró que no sabría identificar una parada cardiaca si la presenciase, y el 40,3% no sabría reconocer un desfibrilador de acceso público.

A la vista de los resultados, los autores concluyen que la ciudadanía del País Vasco considera importante saber identificar y tratar precozmente a una persona en parada cardiorrespiratoria, pero los conocimientos generales sobre resucitación cardiopulmonar y desfibrilación son escasos.

Ballesteros S, Fernández I, Pérez I, García Z Unanue S. Conocimientos y actitudes de los ciudadanos del País Vasco sobre la resucitación cardiopulmonar y los desfibriladores externos automatizados. Rev Med Intensiva. 2016; 40: 75-83 [DOI: 10.1016/j.medin.2015.10.004].

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