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Errores de conciliación en un servicio de urgencias

  • Los llamados «errores de conciliación» son las discrepancias entre la medicación habitual crónica del paciente y las prescripciones hospitalarias.
  • Disponer de una historia farmacoterapéutica correcta puede ser un factor relevante en el establecimiento del diagnóstico.
  • El farmacéutico puede colaborar para obtener una anamnesis de calidad e incrementar la seguridad del paciente en el servicio de urgencias identificando posibles errores de conciliación.

El ingreso hospitalario constituye un momento crítico, en el que es frecuente encontrar discrepancias entre la medicación habitual crónica del paciente y las prescripciones hospitalarias. Estas discrepancias, cuando son involuntarias y no se justifican por una necesidad clínica, pueden tener consecuencias negativas sobre el paciente, afectando tanto a la eficacia como a la seguridad del tratamiento; son los llamados «errores de conciliación».

Aunque los errores de medicación por un error de conciliación se deben a múltiples factores, uno de los principales problemas lo constituye la dificultad para obtener el listado de medicación habitual del paciente. Actualmente no se dispone de un patrón de oro reconocido, y diversos factores, como la ausencia de registros únicos en salud, la imposibilidad de acceder a las historias clínicas, la utilización de diferentes sistemas sanitarios (sanidad privada, medicina alternativa, etc.) o el desconocimiento del propio paciente sobre su tratamiento, dificultan enormemente el proceso. Una anamnesis inicial incompleta no sólo conlleva dificultades para la orientación diagnóstica del cuadro clínico que presenta el paciente, sino también posibles errores en la prescripción durante el ingreso.

El objetivo del estudio que comentamos era obtener una descripción cualitativa y cuantitativa de los registros de la medicación habitual y de conciliación en un ámbito especialmente proclive a este tipo de incidentes como son los servicios de urgencias hospitalarios, y de cómo la presencia de un farmacéutico clínico puede ayudar a detectar y minimizar este tipo de errores. Además, los autores evaluaron posibles factores relacionados con que el hecho de que se produjeran errores de conciliación.

De Andrés et al. realizaron un estudio unicéntrico, prospectivo y de intervención, en el que compararon la lista de medicación habitual obtenida por un farmacéutico con la registrada por el médico para identificar discrepancias. A continuación compararon la medicación habitual con la prescripción activa en el servicio de urgencias hospitalario. Todas las discrepancias no justificadas las comentaron con el médico para determinar si se trataba de un error de conciliación. Posteriormente realizaron un análisis univariante para identificar los factores asociados a la aparición del error de conciliación.

El farmacéutico identificó un mayor número de fármacos habituales por paciente que el médico (6,89 frente a 5,70; p <0,05). Sólo el 39% de los fármacos identificados por el médico se registraron correctamente en la historia clínica. La principal causa de discrepancia fue la omisión de información sobre el fármaco (39%) o la posología (33%). Se detectaron 157 errores de conciliación, que afectaron a 85 pacientes (43%); la mayoría fueron errores por omisión (62%). Los principales factores asociados a los errores de conciliación fueron la edad y la polimedicación. La presencia de un cuidador o familiar responsable de la medicación fue un factor protector.

El empleo de la medicación habitual en los servicios de urgencias resulta complejo, y es frecuente que, ante la situación aguda, pase a un segundo plano, quedando incluso en ocasiones bajo el control del paciente. Sin embargo, disponer de una historia farmacoterapéutica correcta puede desempeñar, según los autores, un papel relevante en el establecimiento del diagnóstico.

Los resultados del presente trabajo muestran que tanto la recogida de la historia farmacoterapéutica como el proceso de conciliación en el servicio de urgencias presentan algunas carencias, afectan a un elevado número de pacientes y pueden mejorarse. Para ello, es necesario facilitar el acceso integrado a los diferentes sistemas de información e insistir en la calidad de los datos contenidos en ellos. Estas mejoras también requieren una mayor implicación de los profesionales, mediante la implantación de programas de conciliación de la medicación llevados a cabo por equipos multidisciplinares. El farmacéutico puede ayudar a obtener una anamnesis de calidad y a incrementar la seguridad la paciente en el servicio de urgencias identificando e interceptando posibles errores de conciliación. Su participación podría ser especialmente beneficiosa en los grupos identificados como de mayor riesgo.

De Andrés A, Sevilla D, Ortega M, Codina C, Calderón B, Sánchez M. Adecuación de la historia farmacoterapéutica y errores de conciliación en un servicio de urgencias. Rev Med Clin (Barc). 2015; 145: 288-293.

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