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Horario de las comidas y salud cardiovascular

  • Los cambios en los patrones de alimentación tienen efectos sobre los factores de riesgo cardiovascular.
  • Se ha observado un paralelismo entre la disminución de la ingesta en el consumo del desayuno y el aumento de la prevalencia de obesidad.
  • Los hallazgos epidemiológicos sugieren un potencial efecto perjudicial de las comidas tardías en la salud cardiometabólica, pero los estudios al respecto son limitados.

La influencia del horario de las comidas, la distribución de la ingesta y los ritmos biológicos sobre el riesgo cardiovascular constituyen un tema complejo que aún no se ha dilucidado. Por ello, la Asociación Americana del Corazón (AHA) ha elaborado este documento publicado recientemente, en el que se revisan las evidencias disponibles hasta la fecha.

Los autores analizan los efectos cardiometabólicos en la salud de distintos patrones de alimentación: omitir el desayuno, ayuno intermitente, frecuencia de las comidas (número de veces que se come diariamente) y el momento en que se come. Otro de los objetivos de los autores de este trabajo era proponer una serie de definiciones estandarizadas de las distintas comidas para su aplicación en futuras investigaciones. Para ello, realizaron una búsqueda en las principales bases de datos médicas (Medline, PubMed, PubMed Central), seleccionando los trabajos que abordaban estos temas.

Los patrones y el tipo de comidas en los adultos estadounidenses han cambiado en los últimos 40 años. El modo de vida occidental, el ritmo de trabajo, los horarios laborales y la distancia a casa desde el lugar de trabajo han propiciado un cambio en el modo de comer, de tal manera que no sólo ha variado en los tiempos, la frecuencia y el horario, sino también en la forma, la cantidad y la calidad. En muchas ocasiones, a lo largo de la semana, el desayuno, la comida y la cena tradicional quedan aparcados o postergados, sustituidos por una pequeña ingesta o tentempié que permite llegar hasta la siguiente comida principal. Esto conlleva el riesgo de elegir alimentos de alto contenido calórico, periodos prolongados de ayuno o cambios bruscos en la ingesta calórica, alternando comidas frugales con excesos en las siguientes. Estos cambios en los patrones de alimentación tienen diferentes efectos sobre los factores de riesgo cardiovascular y los parámetros cardiometabólicos, como la obesidad, el perfil lipídico, la resistencia a la insulina y la presión arterial.

Los datos de la conocida encuesta de salud NHANES (National Health and Nutrition Examination Survey), realizada entre los años 1971-1974 y 2009-2010 (que incluye a un total de 62.298 mujeres de 20-74 años de edad), muestran una reducción de la energía total ingerida en el horario de las comidas principales del 82 al 77%, frente a un incremento en la proporción de energía total ingerida en forma de tentempiés (del 18 al 23,1%). Los resultados en hombres fueron muy similares. La proporción de hombres y mujeres que aseguraron tomar las 3 comidas clásicas al día disminuyó durante este periodo (del 73 al 59% en los hombres y del 75 al 63% en las mujeres). El número de veces que se comía osciló entre 4,2 y 10,5 al día, con periodos de sólo 5 horas de ayuno. Este estudio demostró claramente que los adultos en Estados Unidos comen durante todo el día modificando el reloj biológico y los ritmos circadianos, lo que puede tener graves consecuencias para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus tipo 2 y obesidad.

Un tema que analizan estos autores en profundidad es el del desayuno. Siempre se ha dicho que «el desayuno es la comida más importante del día». Sin embargo, actualmente el 20-30% de los adultos estadounidenses no desayuna, y el aporte calórico del desayuno ha ido disminuyendo en las últimas décadas. Se ha observado un cierto paralelismo entre la disminución de la ingesta en el consumo del desayuno y el aumento de la prevalencia de obesidad, lo que fomenta la hipótesis de la asociación entre el consumo del desayuno y el riesgo cardiometabólico. Sin embargo, el problema es definir qué es un desayuno, pues no es lo mismo un desayuno mediterráneo que uno anglosajón. Clásicamente, el desayuno correspondería a la primera comida del día antes de empezar las actividades diarias, dentro de las 2 horas tras levantarse, y máximo antes de las 10 a.m., con un nivel de calorías del 20-35% del total diario. Por ello, los patrones de desayuno son diversos.

Hay otros patrones de alimentación que se tratan en el documento. El ayuno en días alternos y el ayuno periódico pueden ser efectivos para la pérdida de peso, aunque no hay datos que indiquen que sea sostenida a largo plazo. Igualmente, este ayuno podría reducir los triglicéridos, pero no el colesterol total, el c-LDL o el c-HDL. Modificar la frecuencia de las comidas sin disminuir las calorías no resulta útil para disminuir el peso corporal o mejorar los factores de riesgo cardiometabólico tradicionales. El impacto del horario de las comidas, particularmente el relacionado con la cena, merecería un estudio más detenido. Los hallazgos epidemiológicos sugieren un potencial efecto perjudicial de las comidas tardías en la salud cardiometabólica, pero los estudios al respecto son limitados.

Centrarse en el tiempo y la frecuencia de las comidas como punto de partida para abordar la obesidad parece ser beneficioso y tiene efectos positivos sobre los factores de riesgo cardiovascular. Se propone una ingesta regular de energía a lo largo del día, con una mayor proporción de calorías a primera hora. Por último, los datos sugieren que los patrones de alimentación irregulares parecen menos favorables para lograr un perfil cardiometabólico saludable.

St-Onge MP, Ard J, Baskin ML, Chiuve SE, Johnson HM, Kris-Etherton P, et al; American Heart Association Obesity Committee of the Council on Lifestyle and Cardiometabolic Health; Council on Cardiovascular Disease in the Young; Council on Clinical Cardiology; and Stroke Council. Meal timing and frequency: implications for cardiovascular disease prevention: a scientific statement from the American Heart Association. Circulation. 2017; 135(9): e96-e121 [DOI: 10.1161/CIR.0000000000000476. Epub 2017 Jan 30].

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