Carotenoides, antioxidantes y salud cardiovascular

  • El potencial antioxidante de los carotenoides contribuye a los beneficios de la dieta mediterránea.
  • Los carotenoides ayudan a reducir los factores de riesgo cardiovascular: obesidad, diabetes, presión arterial alta, inflamación crónica, niveles de colesterol y triglicéridos.
  • Los antioxidantes podrían ser una medida económica en la prevención primaria y secundaria de la enfermedad cardiovascular.

En esta revisión publicada recientemente, Gammone y cols. hacen un exhaustivo repaso de los trabajos publicados acerca de los beneficios y efectos sobre la salud de los carotenoides, los pigmentos liposolubles naturales, responsables del color de algunos alimentos. Los seres humanos y otros animales no los pueden sintetizar, por lo que es necesario su aporte en la dieta. La familia de los carotenoides abarca más de 500 sustancias, aproximadamente 50 están presentes en nuestra alimentación, pero sólo 20 se absorben en el intestino y llegar a nuestros tejidos. La concentración sérica de los carotenos refleja el tipo de alimentación, ya que sólo obtenemos carotenoides de los alimentos, con excepción de los suplementos dietéticos. Los niveles de carotenos circulantes disminuyen si existe un alto contenido en radicales libres, como sería el caso de los pacientes fumadores. Los principales lugares de almacenamiento son el tejido adiposo y el hígado, aunque se depositan también en pulmón, mama, cuello del útero, piel y los tejidos oculares. Los tejidos que contienen grandes cantidades de colesterol de lipoproteína de baja densidad parecen acumular altos niveles de carotenoides.

Los carotenoides se clasifican, de acuerdo a su estructura química, en carotenos y xantofilas. Los carotenos incluyen el betacaroteno y licopeno y las xantofilas incluyen luteína, fucoxantina, cantaxantina, zeaxantina, betacriptoxantina, capsorubina y astaxantina.

La astaxantina es un pigmento soluble de color rojo abundante en el mundo marino (microalgas, plancton, krill, peces y otros mariscos), es responsable de la coloración típica de salmón y crustáceos. La fucoxantina es un carotenoide naranja presente en algas pardas comestibles. Ambos ayudan a reducir la acumulación de grasa en el cuerpo y la modulación de los niveles de glucosa e insulina en sangre, a través de la regulación de la secreción de citoquinas, reduciendo los factores de riesgo cardiovascular: obesidad, diabetes, presión arterial alta, inflamación crónica y niveles de colesterol y triglicéridos. Se investiga su papel en la termogénesis adaptativa por desacoplamiento proteína-1 y podrían ser una defensa fisiológica contra la obesidad.

El licopeno es el pigmento responsable del color rojo en algunas frutas y verduras, que se encuentran en alta concentración en productos como el tomate, pomelos rojos, y las sandías. Es un antioxidante eficaz y puede prevenir el envejecimiento prematuro y las enfermedades cardiovasculares.

La luteína y la zeaxantina se encuentran en el maíz amarillo, yema de huevo, jugo de naranja, melón y otras frutas, pero sobre todo se producen en los vegetales verdes oscuros como el nabo verde, col rizada, perejil, espinaca o el brócoli. La luteína se ha demostrado eficaz para prevenir la peroxidación de lípidos y es bien conocido su efecto protector frente a la degeneración macular relacionada con la edad o las cataratas seniles.

El beta-criptoxantina se encuentra en las naranjas, durazno, mandarinas y frutas tropicales como la papaya. Según los autores, hay estudios epidemiológicos que demuestran que una dieta rica en betacriptoxantina se asocia con una mejor función respiratoria y menores tasas de cáncer de pulmón, además tiene un efecto estimulador directo sobre la formación de hueso y un efecto inhibidor sobre la resorción ósea.

El beta-caroteno es uno de los carotenoides más estudiados por su actividad como provitamina A y su abundancia en frutas y verduras, como la zanahoria, naranja, col, espinaca, hojas de nabo, albaricoque, y el tomate. El ácido retinoico regula la expresión de numerosos genes implicados en procesos metabólicos. Los beta-carotenos puede mejorar la función inmunológica por su capacidad antioxidante y aumentando la proliferación de linfocitos. Los autores repasan algunos estudios epidemiológicos que muestran que el aporte elevado de carotenoides en la dieta puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer.

Según los autores, los estudios epidemiológicos apoyan la hipótesis de que los antioxidantes podrían ser una medida económica en la prevención primaria y secundaria de la enfermedad cardiovascular. De hecho, la oxidación de lipoproteína de baja densidad en los vasos juega un papel clave en el desarrollo de lesiones ateroscleróticas. Finalmente, los autores concluyen que un mayor aporte dietético de antioxidantes como polifenoles, vitaminas y carotenoides resulta beneficioso para la salud y que se debería profundizar en el papel de los carotenoides en la reducción del riesgo cardiovascular.

Gammone MA, Riccioni G and D'Orazio N. Carotenoids: Potential allies of cardiovascular health? Food Nutr Res. 2015; 59: 10.3402/fnr.v59.26762.

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