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Adherencia a la dieta mediterránea de pacientes hipertensos de atención primaria

  • Las personas hipertensas cumplen recomendaciones específicas de seguimiento de la dieta mediterránea, como la utilización de aceite de oliva como principal grasa añadida y el bajo consumo de bebidas azucaradas, mientras que deben mejorar el consumo de fruta, legumbres, verduras y frutos secos.
  • El cumplimiento de la dieta en hipertensos con cifras de presión arterial controladas es mayor. Las variables asociadas a un mayor cumplimiento incluyen algunas características sociodemográficas y otras relacionadas con factores cardiovasculares.

La hipertensión arterial se relaciona a un riesgo aumentado de morbilidad y mortalidad cardiovascular. La prevalencia en adultos es del 30-45%, con un pronunciado aumento durante el envejecimiento. Mediante el adecuado control de la hipertensión arterial sería posible prevenir hasta el 20% de la mortalidad coronaria y el 24% de la de origen cerebrovascular.

Existe acuerdo respecto a los beneficios de la dieta, el ejercicio y los fármacos para el mejor control de los pacientes con hipertensión; sin embargo, las guías de práctica clínica sobre el riesgo cada vez otorgan un mayor protagonismo a los estilos de vida en el manejo y el control de la hipertensión y otras patologías cardiovasculares.

La dieta mediterránea es el modelo de alimentación mejor conocido y el que suscita mayor respaldo en estudios recientes. Se ha demostrado que una mayor adherencia a la dieta mediterránea se asocia a una reducción del 10% de la morbimortalidad cardiovascular y el 8% en la mortalidad por cualquier causa.

El objetivo de los autores del presente estudio fue determinar la adherencia a la dieta mediterránea de pacientes hipertensos en atención primaria, así como comprobar si existían diferencias respecto a la adherencia entre los que tenían un adecuado control de las cifras de presión arterial (PA) y los que no.

Para ello, los autores realizaron un estudio descriptivo y transversal, llevado a cabo en consultas de atención primaria de 2 centros de salud de ámbito rural y 3 de ámbito urbano. Seleccionaron por muestreo consecutivo a un total de 387 sujetos mayores de 18 años, con diagnóstico previo de hipertensión arterial. Midieron la adherencia a la dieta mediterránea mediante el cuestionario de 14 preguntas Predimed de Adherencia a la Dieta Mediterránea (MEDAS-14), de valoración individual y validado en población española. Las respuestas las categorizaron, según el nivel de cumplimiento de la dieta mediterránea, como alto (11-14 puntos), moderado (7-10) y bajo (0-6).

Los autores constataron, además, otras variables demográficas, como las siguientes: edad, sexo, problemas de salud según la clasificación CIAP-2, consumo de fármacos, actividad física según el cuestionario validado en español IPAQ breve, hábito tabáquico, riesgo cardiovascular según las tablas SCORE, índice de masa corporal y cifras de PA (considerándose cifras de buen control si la PA sistólica era <140 mmHg y la PA diastólica <90 mmHg).

La media de edad de los participantes era de 69,2 años; el 59,9% presentaba dislipemia, el 51,9% obesidad, el 31,8% diabetes mellitus y un 10,1% fumador. Presentaban antecedentes de arteriopatía periférica, cardiopatía isquémica y enfermedad vascular cerebral el 7, el 6,7 y el 5,9%, respectivamente. Un 45,7% de los participantes fue calificado de riesgo cardiovascular moderado según la función SCORE, el 47,5% de riesgo alto o muy alto, y el 6,8% de riesgo bajo.

Respecto a la dieta mediterránea, los autores comprobaron que un 68,2% de los participantes mostraba un grado de cumplimiento moderado, un 17,8% alto y el 14% restante bajo. El porcentaje de pacientes con un adecuado control de las cifras de PA fue del 53%, y éstos mostraban un mayor grado de adherencia a la dieta mediterránea que los que no tenían las cifras de PA bajo control.

Las variables que encontraron asociadas a una mayor adherencia a la dieta mediterránea fueron: tener más edad, mostrar inferior puntuación de riesgo SCORE, no permanecer sedentario más de 2 horas al día seguidas, pertenecer a una clase social más alta, consumir un mayor número de medicamentos antihipertensivos, y tener un adecuado grado de control de la PA.

Teniendo en cuenta las limitaciones de un estudio transversal para establecer relaciones causales, los resultados de este ensayo apoyan la existencia de una asociación positiva entre seguir la dieta mediterránea y la disminución de la PA. Igualmente, los autores mencionan las limitaciones inherentes a la recogida de datos de cuestionarios autocumplimentados, como la sinceridad de las respuestas.

Los autores consideran que la dieta mediterránea contribuye a la prevención de enfermedades cardiovasculares, y que los efectos sobre la reducción de la PA secundarios a los cambios en el estilo de vida pueden ser equivalentes a los del tratamiento con un fármaco. Por tanto, sería aconsejable insistir en la necesidad de aplicar programas de prevención cardiovascular con una intervención dietética en nuestras consultas de atención primaria.

Azorín M, Martínez M, Sánchez A, De la Ossa M, Hernández I, Tello G, Párraga I. Adherencia a la dieta mediterránea en pacientes hipertensos en atención primaria. Rev Clin Med Fam. 2018; 11(1): 15-22.

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