tavanic
alfasigma-7dm

Enfermedad renal crónica: importante predictor de eventos cardiovasculares

  • La enfermedad renal crónica constituye un potente predictor de enfermedad cardiovascular.
  • El pronóstico en medicina es factible gracias a los modelos de predicción. Un buen modelo de predicción debe cumplir 4 características: validez interna, validez externa, discriminación y calibración.
  • Los eventos ateroscleróticos pueden pronosticarse más fácilmente con las escalas de Framingham (FRS-CVD) y de la ACC/AHA 2013 (ASCVD) en una población definida como de alto riesgo cardiovascular, de forma independiente al modelo ajustado a función renal y antecedente de enfermedad cardiovascular aterosclerótica.

Las escalas de predicción de riesgo cardiovascular intentan establecer la probabilidad de sufrir un evento cardiovascular en un plazo de tiempo aproximado, generalmente 10 años.

La escala de Framingham ha sido validada para predecir eventos cardiovasculares ateroscleróticos (infarto agudo de miocardio fatal y no fatal, angina o insuficiencia coronaria, evento cerebrovascular isquémico/hemorrágico fatal y no fatal, accidente isquémico transitorio y claudicación intermitente) y no ateroscleróticos (insuficiencia cardiaca).

El American College of Cardiology (ACC) y la American Heart Association (AHA) desarrollaron un nuevo instrumento, el Atherosclerotic Cardiovascular Disease (ASCVD), diseñado para predecir eventos cardiovasculares ateroscleróticos: infarto agudo de miocardio fatal y no fatal, y evento cerebrovascular fatal y no fatal.
Sin embargo, las escalas de predicción de riesgo no suelen incluir dentro de sus variables factores propios de la enfermedad renal crónica (ERC), patología que es un potente predictor de enfermedad cardiovascular.

Los autores del presente estudio, observacional y prospectivo, intentan evaluar la capacidad predictiva de presentar un evento cardiovascular mediante las escalas de riesgo de Framinhgam (FRS-CVD) y la de las sociedades americanas del corazón (ACC/AHA 2013) (ASCVD) en pacientes con una ERC, para lo que estudiaron a una cohorte de 400 pacientes visitados en consultas externas de nefrología con esta patología.

Los criterios de selección de los pacientes eran una edad comprendida entre 40 y 79 años y estar en uno de los estadios 1-4 de la ERC (no en diálisis) según las guías KDOQI. Igualmente, recogieron variables de edad, sexo, etiología de la ERC, antecedentes de enfermedad cardiovascular y factores de riesgo cardiovascular clásicos, como dislipidemia, diabetes mellitus y hábito tabáquico. La función renal la valoraron mediante la ecuación MDRD-4, determinando la excreción urinaria de albúmina. Los pacientes fueron seguidos durante una media de 40,3 meses.

El riesgo cardiovascular según la FRS-CVD fue definido como bajo (<10%), intermedio (10-20%) y alto (>20%), mientras que según la ASCVD, el riesgo cardiovascular se definió como bajo (<5%), intermedio (5-7,5%) y alto (>7,5%).

Los autores comprobaron que la etiología más frecuente de la ERC fue la nefropatía diabética, seguida de la nefropatía glomerular, vascular y otras. Según la ecuación de Framingham, y sin considerar los diferentes estadios de la ERC, el 59% de la muestra se agrupó como de alto riesgo cardiovascular, frente a un 15% de riesgo bajo. Según la ASCVD, los autores estratificaron al 75% de los pacientes como de alto riesgo cardiovascular. Ambas escalas tuvieron un índice de concordancia excelente para agrupar a los pacientes como de alto riesgo (0,89).

Los autores comprobaron diferencias significativas entre los diversos estadios de la ERC para el riesgo cardiovascular estimado por ambas escalas. En los estadios más avanzados de enfermedad, una mayor proporción de sujetos se agrupaban como de alto riesgo cardiovascular frente a un riesgo bajo/intermedio, aunque con la escala ASCVD se agrupó a un mayor número de pacientes como de alto riesgo.

Las escalas de riesgo predijeron episodios ateroscleróticos, pero no episodios de insuficiencia cardiaca. La mayoría de los eventos cardiovasculares ateroscleróticos sucedieron en el grupo de alto riesgo cardiovascular estimado por ambas escalas, que fueron estadísticamente significativos e independientes de un modelo ajustado a la función renal, la albuminuria y/o los antecedentes de enfermedad cardiovascular de origen aterosclerótico.

Según los autores, la ERC constituye un potente predictor de enfermedad cardiovascular, lo que puede explicarse por la alta prevalencia de los factores de riesgo clásicos, como la edad, el sexo, la presencia de diabetes, cifras elevadas de preión arterial o presencia de dislipidemias, además de otros factores no tradicionales propios de la ERC, como el filtrado glomerular, la albuminuria, la presencia de anemia, o alteraciones del metabolismo del fósforo y del calcio, entre otros. La influencia de estos factores destaca el predominio de los tradicionales en etapas incipientes, y de los no tradicionales en estadios más avanzados de la ERC.

A pesar de todo, según los autores, al añadir a una escala clásica como la de Framingham estas variables propias de la ERC (filtrado glomerular, proteinuria, albuminuria, cistatina C sérica), se consigue un escaso incremento en términos de poder predictivo.

En el presente estudio, ninguno de los dos instrumentos logró predecir eventos no ateroscleróticos, como la insuficiencia cardiaca. Sin embargo, los eventos ateroscleróticos sí fueron pronosticados con ambas escalas (FRS-CVD, ASCVD) en la población definida como de alto riesgo, y de forma independiente en el modelo ajustado a la función renal y los antecedentes de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, aunque con una baja tasa de sensibilidad, lo que podría dar lugar a falsos positivos. Ninguna de las escalas logró predecir la tasa de mortalidad.

Según los autores, el estudio podría adolecer de algunas limitaciones, como que el tiempo de seguimiento no fuera suficiente para valorar su poder predictivo en este grupo poblacional, además de su escaso tamaño muestral.

A modo de conclusión, los autores afirman que las escalas de predicción de riesgo cardiovascular (FRS CVD y ASCVD), aun con sus limitaciones, pueden estimar la probabilidad de presentar eventos cardiovasculares ateroscleróticos en pacientes con ERC de forma independiente.

Cedeño S, Goicoechea M, Torres E, Verdalles U, Pérez A, Verde E, et al. Predicción del riesgo cardiovascular en pacientes con enfermedad renal crónica. Rev Nefrol. 2017; 37(3): 293-300. Disponible en: http://scielo.isciii.es/pdf/nefrologia/v37n3/0211-6995-nefrologia-37-03-00293.pdf

Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Siete Días Médicos es una web para profesionales sanitarios.
En ningún caso se publicarán ni se responderán consultas médicas realizadas por pacientes.

BOTON LOGO 7DMLa revista Siete Días Médicos y su web son un producto de Ediciones Mayo S.A. destinado a los profesionales de la atención primaria. Los contenidos de la revista y la web requieren de una formación especializada para su correcta interpretación. En ningún caso la información proporcionada por Siete Días Médicos reemplazará la relación de los profesionales médicos con los pacientes.

Web Médica Acreditada. Ver más información

 

 

Comunidad