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¿Se tiene en cuenta la dependencia alcohólica en los pacientes hipertensos?

  • La mayor parte de los estudios publicados demuestra un efecto hipertensivo del consumo crónico de alcohol cuando se sobrepasan los 60 g/día.
  • La hipertensión arterial es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, mientras que el consumo de alcohol está relacionado con más de 200 enfermedades recogidas en la Clasificación Internacional de Enfermedades.
  • La intervención para reducir el consumo de alcohol disminuye de forma significativa la presión arterial tanto en pacientes hipertensos como en normotensos.

La Organización Mundial de la Salud se propuso como objetivo para el año 2025 la reducción en un 25% de la mortalidad asociada a enfermedades no transmisibles, y entre uno de esos objetivos estaba la reducción relativa de, al menos, un 10% del consumo perjudicial de alcohol y del 25% en la prevalencia de la hipertensión arterial (HTA). Se estima que el 4,1% de la población adulta española es bebedora de riesgo; sin embargo, menos del 15% de la población que necesita una intervención por un trastorno por consumo de alcohol recibe tratamiento. Una de las estrategias del Ministerio de Sanidad español es la implantación de un cribado del consumo de alcohol entre los pacientes con HTA, seguida de una intervención breve para tratar el consumo perjudicial de alcohol. Se ha demostrado la existencia de una superposición significativa entre los trastornos por consumo de alcohol y la HTA. Un alto porcentaje de pacientes hipertensos presenta dependencia del alcohol. Además, los pacientes con este trastorno tienen un riesgo entre 1,5 y 4 veces mayor de presentar HTA. El alcohol, junto con la falta de cumplimiento terapéutico, es una de las causas más frecuentes de HTA resistente. La frontera entre los efectos beneficiosos y perjudiciales del consumo de alcohol es muy difusa, ya que el riesgo de producir una enfermedad cardiovascular aumenta en función de la dosis. A partir de 1 o 2 unidades de bebida estándar al día (10 g de alcohol en mujeres y 20 g en varones) se incrementa la presión arterial en aproximadamente 1,5 mmHg por cada unidad adicional. Los hipertensos que consumen alcohol en exceso (>4 unidades en varones o >3 en mujeres) presentan un riesgo 1,52 veces mayor de tener una presión arterial no controlada. La HTA inducida por el alcohol remite a las 2-4 semanas de abstinencia o de reducción sustancial de su consumo.

Los autores del artículo comentan que la prevalencia del trastorno por consumo de alcohol en España es del 1,4% en varones y del 0,3% en mujeres, y se estima que sólo un bajo porcentaje de éstos no reciben intervención, ya que en el ámbito de la atención primaria no se han implementado sistemáticamente programas de cribado, intervención breve o derivación a tratamiento de pacientes con trastorno por consumo de alcohol. Así, los resultados del estudio EUROPREVIEW demostraron que aproximadamente un 24% de los varones y un 9% de las mujeres eran bebedores de riesgo (>20 bebidas alcohólicas a la semana) o dependientes (puntuación en el cuestionario CAGE >1). El 22% de los varones y el 6% de las mujeres padecían HTA con consumo de riesgo de alcohol. Al preguntarles sobre la necesidad de cambiar su estilo de vida, tan sólo el 30,5% de los bebedores de riesgo afirmaron que tenían que hacerlo. Los bebedores de riesgo también afirmaron que el médico de familia comentaba con ellos en menos ocasiones el tema del alcohol que el del tabaco, los hábitos alimentarios o la actividad física.

Comentan igualmente los autores que el estudio ODHIN destaca que la barrera más importante es el hecho de que los médicos de atención primaria se centran más en tratar la enfermedad que en su prevención. Un ensayo clínico aleatorizado, realizado en centros de atención primaria de 5 países europeos, mostró que las tasas de cribado e intervención breve en el consumo de alcohol se incrementaban de forma significativa en los grupos que recibían formación médica continuada y un modesto incentivo económico.

Los profesionales de atención primaria son los más adecuados para tratar tanto la HTA como el trastorno por consumo de alcohol. La necesidad de intervenciones ante un consumo de riesgo aumenta cuanto mayor es dicho consumo. Es necesario mejorar la detección precoz y la intervención breve en el consumo de riesgo y consumo perjudicial de alcohol en atención primaria, así como el tratamiento o la derivación de los hipertensos con dependencia de alcohol cuando proceda. Sería recomendable que el consumo de alcohol se registrase en las historias clínicas con definiciones operativas de lo que se considera consumo de riesgo y consumo perjudicial, y que los profesionales de atención primaria amplíen su formación sobre la aplicación de intervenciones breves para reducirlo.

Gual A, Zarco J, Farran JC, Rehm J. Cribado precoz e intervención breve en el consumo perjudicial de alcohol para mejorar el tratamiento de la hipertensión arterial en atención primaria. Med Clin (Barc). 2016; 146 (2): 81-85.

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