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Sedentarismo y su relación con el perfil de riesgo cardiovascular, la resistencia a la insulina y la inflamación

• Existe un creciente interés por estudiar el comportamiento de las conductas sedentarias en la progresión de la enfermedad cardiovascular.
• Las personas más sedentarias presentan un peor perfil metabólico y biomarcadores proinflamatorios más alterados.
• Se debe intentar adoptar medidas de promoción de la salud que tiendan a disminuir el número de horas de sedentarismo.

La contención de la mortalidad por enfermedad cardiovascular en los países desarrollados en los últimos años se ha debido, sobre todo, a los avances en el tratamiento y el diagnóstico precoz, más que a una disminución en la incidencia de la enfermedad. La mayor parte de los factores de riesgo modificables, como la diabetes mellitus y la obesidad, han aumentado su prevalencia en los últimos años. Además, los cambios en los hábitos de vida se han dirigido hacia el consumo de alimentos con alta densidad calórica, la actividad física ha disminuido y se ha incrementado el hábito tabáquico.

En los últimos años ha crecido el interés por estudiar el efecto de las conductas sedentarias en el desarrollo y la progresión de la enfermedad cardiovascular. Aunque no existe una definición estándar de sedentarismo, se puede considerar conducta sedentaria la actividad realizada estando despierto que implica estar sentado o recostado y que conlleva un bajo consumo energético de 1-1,5 veces el metabolismo basal.

Los autores del presente estudio analizaron la asociación entre el tiempo que un adulto trabajador permanece sentado a lo largo del día y su relación con los nuevos biomarcadores, como los de expresión de resistencia a la insulina e inflamación, presentes desde el inicio en la aterosclerosis.

Para ello, realizaron un estudio transversal que incluyó a 929 sujetos, obteniendo datos clínicos y antropométricos (peso, talla, perímetro cintura, e índice de masa corporal). Las determinaciones bioquímicas incluían las cifras de glucosa, triglicéridos, c-LDL, c-HDL, colesterol total, apolipoproteína A, apolipoproteína B, lipoproteína(a), proteína C reactiva, insulina ultrasensible, glucohemoglobina y leucocitos. Igualmente, calcularon el índice de resistencia a la insulina HOMA-IR como medida de resistencia a la insulina y el cociente triglicéridos/c-HDL como su expresión clínica. La presión arterial la consideraron como la media de 3 determinaciones. Para la valoración de la actividad física usaron la versión española validada del cuestionario de frecuencia de práctica de actividades de la Nurses Health Study y el Health Profesionals Follow-up Study, y para el cálculo de la actividad física total computaron el número total de MET-h/semana. Los autores preguntaron sobre hábitos y estilos de vida, estimando el tiempo de sedentarismo con el cálculo de la media ponderada de las horas que el participante permanecía sentado los días laborables y el fin de semana. Para la evaluación de la ingesta calórica usaron un cuestionario semicuantitativo de frecuencia de consumo de alimentos validado en España.

Los autores clasificaron a los sujetos en terciles, según el tiempo que permanecían sentados. En los más sedentarios (tercil 3) la edad era mayor, había más prevalencia de trabajadores con estudios superiores, y trabajo administrativo. Los menos sedentarios (tercil 1) tenían menor índice de masa corporal y perímetro de cintura, aparte de una menor presión arterial diastólica, sin diferencias en la sistólica. No hubo diferencias con respecto al patrón de ingesta. Los sujetos más sedentarios tenían un peor perfil lipídico, con cifras de c-HDL y apolipoproteína A menores, y cifras de triglicéridos mayores. No hubo diferencias en las cifras de colesterol total, apolipoproteína b y lipoproteína(a).

El presente estudio, comentan los autores, demuestra que los trabajadores varones más sedentarios presentan un peor perfil metabólico y biomarcadores de resistencia a la insulina e inflamación más altos, independientemente de la actividad física realizada, lo que respalda la hipótesis de que el estado proinflamatorio no sólo está asociado a la escasa actividad física, sino también a un largo tiempo de posición sentado.

Los autores apuntan que la elevada asociación de hábitos dietéticos poco saludables y sedentarismo puede ser un factor que esté confundiendo los resultados de algunos estudios, por lo que se debería intentar adoptar medidas de promoción de la salud destinadas a disminuir el número de horas de posición de sentado continua, instaurando pequeñas pausas en las que se logre una actividad muscular y un gasto energético ligeramente mayor. Como limitación al estudio aportan el hecho de que sólo se incluyeron varones trabajadores sanos, lo cual podría no ser una muestra representativa de la población general.

León M, Moreno B, Andrés E, Ledesma M, Laclaustra M, Alcalde V; en representación de los investigadores del Aragón Workers Health Study. Sedentary Lifestyle and Its Relation to Cardiovascular Risk Factors, Insulin Resistance and Inflammatory Profile. Rev Esp Cardiol. 2014 [pii: S0300-8932(14)00038-4].

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