alfasigma-7dm


La obesidad dificulta el grado de control del hipertenso

- Existe una relación directa entre la obesidad y el aumento de las cifras de presión arterial; además, el exceso de peso es responsable de hasta el 75% del riesgo de desarrollar hipertensión.

- Controlar la presión arterial en los pacientes obesos es más difícil y requiere un tratamiento más intensivo.

- Una de las primeras medidas en el tratamiento del paciente hipertenso obeso debería ser la reducción del exceso de peso.

En los últimos años se ha observado un aumento en la prevalencia de la obesidad y la hipertensión en la población adulta española. Asimismo, es conocida la existencia de una fuerte correlación entre la obesidad, medida por el índice de masa corporal (IMC), y la hipertensión arterial. Por una parte, se ha observado que el exceso de peso puede ser responsable de hasta el 75% del riesgo de desarrollar hipertensión y, por otra, se sabe que la pérdida ponderal reduce las cifras de presión arterial tanto en normotensos como en hipertensos. Más del 80% de los pacientes hipertensos tienen sobrepeso u obesidad. Además, en estos pacientes es más difícil controlar la presión arterial mediante el tratamiento farmacológico y, en la mayoría de los casos, es necesario utilizar un tratamiento combinado para conseguir cifras deseables de presión arterial. Los autores del presente estudio se propusieron conocer la prevalencia de la obesidad en la población hipertensa y cómo puede influir el exceso de peso en el tratamiento y control de los hipertensos.

Para ello analizaron a los sujetos incluidos en el PRESCAP 2006, un estudio descriptivo, transversal y multicéntrico realizado con pacientes diagnosticados de hipertensión y atendidos en el ámbito de atención primaria. Se clasificó a los pacientes, en función del IMC, en hipertensos con normopeso (IMC <25), con sobrepeso (IMC 25-30) y obesos (IMC >30); la obesidad, a su vez, se clasificó como de grado 1 (IMC 30-35), grado 2 (IMC 35-40) y grado 3 u obesidad mórbida (IMC >40). Los resultados obtenidos revelan una prevalencia elevada del sobrepeso y la obesidad en los pacientes hipertensos. En relación con la obesidad abdominal, también se observó una elevada prevalencia.

En consonancia con otros estudios, los autores hallaron una mayor prevalencia de obesidad en las mujeres hipertensas que en los hombres. Los valores de presión arterial se elevaban claramente conforme aumentaba el peso del paciente y alcanzaban diferencias de unos 4 mmHg, tanto en la sistólica como en la diastólica, en los pacientes obesos con respecto a los que tenían normopeso. Otro hallazgo interesante fue la mayor dificultad para controlar la presión arterial en los pacientes hipertensos obesos respecto a los hipertensos con normopeso; el control era peor conforme aumentaba el grado de obesidad. Se observó un elevado porcentaje de hipertensos obesos con hipertensión resistente al tratamiento (49%), muy superior al de los hipertensos con normopeso (15,5%), lo que evidencia la dificultad para controlar la hipertensión en obesos a pesar de un tratamiento intenso. En relación con el tratamiento farmacológico, se constató una mayor utilización de fármacos en los hipertensos obesos que en los hipertensos con normopeso; la terapia combinada fue necesaria hasta en el 71% de los hipertensos con obesidad de grado 3, frente al 48% registrado en los hipertensos con normopeso. No hubo diferencias en cuanto a la estrategia farmacológica empleada, excepto en la mayor utilización de diuréticos en los pacientes con un mayor grado de obesidad; curiosamente, en los pacientes tratados con diuréticos el grado de control fue algo mejor que con el resto de los fármacos.

La pérdida de peso se ha considerado la medida no farmacológica más efectiva para la disminución de la presión arterial en el paciente hipertenso obeso, ya que existe una clara relación entre el grado de pérdida de peso y la reducción de la presión arterial. Otro aspecto que cabe destacar es la mayor prevalencia de otros factores de riesgo, la afectación de órganos diana y los trastornos clínicos asociados en los hipertensos obesos, lo que supone un mayor grado de morbimortalidad y un peor pronóstico en estos pacientes.

En conclusión, parece obvio que un objetivo prioritario en los hipertensos obesos debería ser la reducción del exceso de peso.

Divisón JA, Alonso FJ, Prieto MA, Rama T, Durán R, Beato P, et al., en representación del Grupo de Trabajo de Hipertensión Arterial de la Sociedad Española de Atención Primaria (Grupo HTA/SEMERGEN) y de los investigadores del Estudio PRESCAP 2006. Prevalencia de obesidad en hipertensos y su influencia en el grado de control de la presión arterial. Hipertensión y Riesgo Vascular. 2011; 28(3): 91-98.

Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Siete Días Médicos es una web para profesionales sanitarios.
En ningún caso se publicarán ni se responderán consultas médicas realizadas por pacientes.

BOTON LOGO 7DMLa revista Siete Días Médicos y su web son un producto de Ediciones Mayo S.A. destinado a los profesionales de la atención primaria. Los contenidos de la revista y la web requieren de una formación especializada para su correcta interpretación. En ningún caso la información proporcionada por Siete Días Médicos reemplazará la relación de los profesionales médicos con los pacientes.

Web Médica Acreditada. Ver más información

 

 

Comunidad