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Hipertensión arterial clínica, enmascarada y aislada: automedidas

- El control ambulatorio y la automedida de la presión arterial intentan evitar las limitaciones y sesgos que la medida de la presión arterial clínica en la consulta tiene para el diagnóstico, control y seguimiento de la hipertensión.

- La hipertensión arterial enmascarada se presenta en un alto porcentaje de pacientes, lo que obligaría a hacer una búsqueda más activa.

La determinación de la presión arterial clínica es la que habitualmente se utiliza para el diagnóstico y control de la hipertensión arterial a pesar de la posibilidad de errores frecuentes en las determinaciones y de la existencia de múltiples sesgos. Para intentar superar estas limitaciones existen dos técnicas adicionales de medida de la presión arterial: la monitorización ambulatoria y la automedición.

Los autores del estudio que se comenta se plantearon un triple objetivo: determinar la correlación y concordancia entre las cifras de presión arterial obtenidas en consulta, los valores de la automedición en domicilio y los valores de la monitorización ambulatoria en atención primaria, estudiar la validez de la primera como prueba diagnóstica de hipertensión, con respecto a la segunda y estudiar las posibilidades de la automedición como prueba inicial en la valoración del paciente hipertenso y diagnosticar las situaciones de hipertensión clínica aislada e hipertensión enmascarada.

Para ello incluyeron a pacientes con hipertensión leve y moderada que no estuvieran recibiendo tratamiento farmacológico para su hipertensión durante al menos dos semanas previas a la medición, y a pacientes normotensos. Recogieron la media de un total de 6 mediciones de la presión arterial clínica. La variable utilizada de automedición fue la media de las presiones arteriales obtenidas durante tres días (18 medidas), desechando las del primer y último día. Las variables de la monitorización ambulatoria fueron la media de todo el registro de 24 h, la media del periodo de actividad y la media del periodo de descanso nocturno, tanto para la presión arterial sistólica como para la presión arterial diastólica. La monitorización se realizó durante 48 h.

Los autores definieron el umbral de hipertensión para valores de 140/90 mmHg para la determinación de la presión arterial clínica, 135/85 mmHg para la automedición, 130/80 mmHg para la monitorización ambulatoria en el periodo de 24 horas, y valores superiores a 135/85 mmHg en el periodo de actividad y de 120/70 mmHg para el periodo de descanso nocturno. Igualmente definieron hipertensión clínica aislada a aquellos pacientes con cifras de hipertensión en consulta y cifras de normotensión por medición ambulatoria e hipertensión enmascarada cuando se encontraban valores de normotensión en la consulta y de hipertensión por monitorización ambulatoria.

Al analizar los resultados del estudio los autores observaron que las correlaciones entre ambas mediciones son más altas que las obtenidas entre la presión arterial clínica y la monitorización ambulatoria tanto para la presión sistólica como diastólica. Al comparar la sensibilidad y la especificidad de las tomas de presión arterial clínica y la automedición para el diagnóstico de hipertensión, ésta, con el punto de corte en 135/85 mmHg, presenta una mayor especificidad que la toma de presión en consulta, mientras esta última presenta una mayor sensibilidad; ambos métodos tienen un valor predictivo positivo alto y un menor valor predictivo negativo. La automedición presentó una buena sensibilidad y una baja especificidad, un valor predictivo negativo alto pero un valor predictivo positivo muy bajo. Estos hallazgos avisan sobre los riesgos que corremos en práctica clínica cuando intentamos diagnosticar hipertensión clínica aislada usando solamente automedición. En relación con la hipertensión enmascarada, llama la atención en el estudio su alto porcentaje, lo que obligaría a buscarla en aquellos pacientes que presentan un elevado riesgo cardiovascular o lesión de órgano diana; la automedición es un buen método para ello.

Como conclusión, los autores coinciden con el algoritmo propuesto por Pickering, en el sentido de que si un paciente presente cifras altas de presión arterial mantenidas en consulta sin lesión de órgano diana, sería recomendable confirmarla con una automedición; si ésta resultara normal, no se puede confirmar la hipertensión clínica aislada hasta practicar una monitorización ambulatoria que confirme esta situación. Estos datos dejan abierta la posibilidad de diagnosticar la hipertensión clínica aislada mediante la automedición.

Domínguez-Sardiña M, Fernández JR, Mojón A. Validez de la automedida de la presión arterial en el diagnóstico de hipertensión arterial, hipertensión clínica aislada e hipertensión enmascarada. Hipertension. 2010; 27(4): 146-153.

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