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Amplitud de distribución eritrocitaria y mortalidad

• La amplitud de distribución eritrocitaria es un parámetro habitual proporcionado por los contadores celulares.
• Se ha establecido una relación entre el aumento de la amplitud de distribución y la morbimortalidad de causa básicamente cardiovascular.
• No se ha dilucidado por qué un índice que valora la homogeneidad del tamaño de los hematíes puede correlacionarse con la perspectiva global de supervivencia de una persona concreta.

¿Qué es la amplitud de distribución eritrocitaria? Es un parámetro habitual proporcionado por los contadores celulares junto con los índices eritrocitarios clásicos. Se la conoce por las siglas ADE (o RDW, del inglés) y representa el grado de anisocitosis o diferencia de tamaño de los hematíes. Se expresa en porcentaje y su valor normal depende del contador celular utilizado, pero puede situarse en un 10-15%. Su principal utilidad es el diagnóstico de los diferentes tipos de anemia, ya que la ADE aumenta en las anemias ferropénicas en contraposición con las anemias inflamatorias y la mayoría de tipos de talasemia y de hemoglobinopatías. También se eleva cuando se produce una crisis reticulocitaria, una displasia que afecte a la serie roja y en la carencia de folatos o de cobalamina. Sin embargo, desde hace unos años se ha visto que el valor puede traducir algo más, aunque no se sepa exactamente por qué.

Más o menos desde principios de esta década se han ido publicando diversos trabajos que han establecido una relación entre el aumento de la amplitud de distribución y la morbimortalidad de causa básicamente cardiovascular. En 7DM ya se comentó uno de estos trabajos, que apareció en 2009 en Archives of Internal Medicine. El tema no ha parado ahí. En un artículo reciente, los autores comentan que el suyo es, probablemente, el ensayo de base comunitaria más amplio de los publicados hasta el momento.

La cifra de participantes en el estudio es realmente elevada: 225.006, en concreto. El pistoletazo de salida se dio en 2006, momento en que a todos los participantes se les realizó un hemograma, además de otros análisis. A través del seguimiento iniciado desde ese año, se intenta establecer si existe alguna relación entre la ADE y la mortalidad por cualquier causa o por un episodio de índole cardiovascular. La media de edad de la población estudiada fue de 54 años, y el 39% eran varones. Durante el seguimiento fallecieron 4.287 pacientes (el 1,9%). El valor medio en la población total estudiada fue de 13,4%, con un valor algo inferior para las mujeres que para los varones.

¿Cuál fue la relación con los eventos cardiovasculares? Durante el seguimiento de toda la cohorte se produjeron casi 22.000 episodios de este tipo, lo que representa una frecuencia de 18,6 por cada 1.000 personas al año. Al analizar si este aumento guardaba alguna relación con la morbilidad cardiovascular, se llegó a una conclusión negativa: el valor predictivo en cuanto a complicaciones cardiovasculares no fue significativo, sobre todo en varones, con un cierto valor predictivo en las mujeres. En cambio, cuando el parámetro se relacionó con la mortalidad por cualquier causa los resultados fueron diferentes: el estudio multivariante evidenció que la hazard ratio se elevaba conforme lo hacían los valores de la ADE, desde 1,27 cuando ésta era de 13-14% hasta 3,8 cuando era superior al 17%. Como este parámetro puede elevarse en algunos tipos de anemia, el análisis se repitió estudiando su valor predictivo en función de si el paciente tenía o no anemia. Curiosamente, no sólo se confirmó la relación predictiva entre el incremento de la ADE y la mortalidad, sino que este aumento aún presentó un mayor valor predictivo en los que pacientes que tenían anemia.

En conclusión, un valor más elevado de ADE representa un pequeño mayor riesgo de morbilidad de origen cardiovascular, especialmente en mujeres, pero sobre todo supone un mayor riesgo seguro de mortalidad por cualquier causa, tanto en hombres como en mujeres. En definitiva, el estudio de Arbel et al. se suma a los que postulan un valor predictivo global de evolución adversa para parámetros como, entre otros, el valor sérico del péptido natriurético de tipo B y la fracción de eyección, aunque poco es lo que se ha podido elucidar sobre por qué un índice que valora la homogeneidad del tamaño de los hematíes puede correlacionarse con la perspectiva global de supervivencia de un individuo concreto.

Arbel Y, Weitzman D, Raz R, Steinvil A, Zeltser D, Berliner S, et al. Red blood cell distribution width and the risk of cardiovascular morbidity and all-cause mortality. Thromb Haemost. 2014; 111: 300-307.

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