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Declive funcional de mayores no institucionalizados

  • Los autores comprobaron que hasta el 83,4% de los pacientes eran independientes para todas las actividades básicas de la vida diaria, y hasta el 65,4% lo era para todas las actividades instrumentales.
  • La regla de predicción ISAR-PC (la única adaptada para atención primaria), detecta un número de pacientes con un declive funcional de hasta el 75,4%.

El envejecimiento poblacional que se está produciendo conlleva lógicamente un aumento de la morbimortalidad y un deterioro progresivo en pacientes de edad avanzada. En este sentido, los autores del artículo que se comenta pretenden analizar y valorar el declive funcional en mayores, definido como «la pérdida de la capacidad de un individuo para realizar de forma independiente y segura actividades de la vida diaria». Estas actividades básicas de la vida diaria (ABVD) incluyen acciones como asearse, vestirse, ir al baño o comer por sí mismos, junto con determinadas actividades instrumentales, como el uso del teléfono, la autonomía para desplazarse, la autoadministración de la medicación, etc.

Los autores realizan un estudio multicéntrico, observacional y de corte transversal en una población mayor de 70 años de edad, no institucionalizados, no dependientes para más de 3 actividades básicas, y que no fuesen pacientes terminales o presentasen un deterioro funcional importante o cognitivo.

Los autores incluyeron diferentes variables: edad, sexo, convivencia, número y enfermedades que presentaban, fármacos consumidos, capacidad funcional para las ABVD (medida por el índice de Katz), y capacidad funcional para las actividades instrumentales de la vida diaria (medida por el índice de Lawton-Brody). Igualmente, valoraron el estado cognitivo mediante el Mini-examen cognitivo de Lobo.

Los autores midieron el riesgo de declive funcional mediante 4 reglas de predicción:

1. Score Hospitalier d’Evaluatión du Risque de Perte dÁutonomie (SHERPA). Presenta 5 variables: edad, estado cognitivo (Mini-examen cognitivo de Lobo), índice de Lawton-Brody de actividades instrumentales de la vida diaria, caídas previas y autopercepción de salud. Establece 4 niveles de riesgo: bajo (0-3 puntos), leve (3,5-4,5 puntos), moderado (5-6 puntos) y alto (>6 puntos).

2. Identification of Seniors at Risk Primary Care (ISAR-PC). Evalúa 3 variables: edad, autopercepción de alteraciones cognitivas y dependencia para actividades instrumentales de la vida diaria. Establece 2 grupos de riesgo: sin riesgo (0-1 punto) y con riesgo (1,5-7,5 puntos).

3. Triage Risk Screening Tool (TRST). Valora el riesgo mediante 6 variables: deterioro cognitivo, dificultad para caminar, caídas recientes, vivir solo sin cuidador, acudir a urgencias en los 30 días previos o haber sido hospitalizado en los 90 días previos. Estratifica el riesgo en pacientes sin riesgo (0-1 riesgo) y con riesgo (≥2 factores de riesgo o deterioro cognitivo).

4. Inouye. Incluye 4 variables: presencia de úlceras por decúbito, deterioro cognitivo, deterioro funcional y baja actividad social. Clasifica el riesgo en bajo (0 puntos), medio (1-2 puntos) y alto (3-4 puntos).

Finalmente, los autores recogieron datos de 483 pacientes, con una media de edad de 78 años (el 57,4% mujeres), y comprobaron que hasta el 21,8% de ellos vivían solos. La media de enfermedades que presentaban era de 4,38 y la de fármacos que consumían de 5,57. Casi el 75% de los pacientes estaban polimedicados.

Los autores comprobaron que hasta el 83,4% de los pacientes eran independientes para todas las ABVD, y hasta el 65,4% lo era para todas las actividades instrumentales.

Según las reglas de predicción del declive funcional, los autores obtienen gran variabilidad en la predicción de riesgo de declive funcional dentro de las 4 escalas utilizadas; entre ellas, la ISAR-PC (la única adaptada para atención primaria) era la que detecta mayor número de pacientes en riesgo (hasta el 75,4%); en cambio, la medición SHERPA obtenía una población de riesgo del 32,7%, la TRST del 42%, y la Inouye de un 49,3%.

Según los autores, las reglas de predicción empleadas detectan un porcentaje amplio de pacientes con declive funcional, aunque muy variable entre ellas, y de forma general con resultados inferiores a los obtenidos en otros estudios.

Finalmente, concluyen que se requieren nuevas reglas de predicción que se adapten a las personas mayores de nuestro medio, y así poder poner en marcha, de forma precoz, medidas encaminadas a detener o enlentecer el deterioro funcional.

Nieto I, Valiente P, Alarcón A, Almenara C, Mota R, Orueta R. Riesgo de declive funcional en pacientes ancianos no institucionalizados. Semergen. 2019; 45(6): 390-395.

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