tavanic
alfasigma-7dm

Actualización en retinopatía diabética

  • La retinopatía diabética es la causa más frecuente de nuevos casos de ceguera en los adultos de 20 a 74 años de edad en los países desarrollados.
  • La prevalencia de retinopatía diabética es del 35,4%.
  • Optimizar el control glucémico, la presión arterial y el control de los lípidos reduce el riesgo y ralentiza la progresión de la retinopatía diabética.

En el mes de abril de 2017, la American Diabetes Association (ADA) ha actualizado las evidencias disponibles hasta la fecha sobre la retinopatía diabética y propuesto una serie de recomendaciones para su manejo.

La retinopatía diabética es una complicación microvascular altamente específica de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) y tipo 2 (DM2). Además de la duración de la diabetes, otros factores están asociados con un mayor riesgo de padecerla, como el control glucémico, la nefropatía, la hipertensión y la dislipidemia. La prevalencia global de la retinopatía diabética y la retinopatía diabética proliferativa es del 35,4 y el 7,5%, respectivamente. Y otro dato más: la retinopatía diabética es la causa más frecuente de nuevos casos de ceguera en los adultos de 20 a 74 años de edad en los países desarrollados.

A grandes rasgos, la retinopatía diabética se inicia como una retinopatía leve no proliferativa con microaneurismas, a la que va sumándose una mayor permeabilidad vascular y oclusión (moderada o grave), desarrollando una retinopatía diabética proliferativa con el crecimiento de nuevos vasos en la retina y en la cara posterior del vítreo. La pérdida de visión por la retinopatía diabética se debe a diferentes causas, entre ellas el edema macular con pérdida de la visión central, el crecimiento de nuevos vasos en la retinopatía diabética proliferativa, las hemorragias intravítreas, la retracción y la fibrosis que causan desprendimiento de retina y pérdida de visión irreversible.

En los últimos 15 años, la evaluación diagnóstica y el tratamiento de la retinopatía diabética han mejorado notablemente. Estas mejoras incluyen la utilización de la tomografía de coherencia óptica para evaluar el grosor de la retina y la patología intrarretiniana, y la fotografía con amplio campo del fondo de ojo, con la que detectar lesiones microvasculares silentes. En cuanto al tratamiento, también ha habido avances; por ejemplo, en el edema macular diabético y recientemente en la retinopatía diabética proliferativa se utilizan inyecciones intravítreas de factores antivasculares de crecimiento endotelial (anti-VEGF).
Tanto el DCCT en la DM1 (prevención de un 27% frente al grupo convencional) como el UKPDS (el descenso de un 1% en la hemoglobina glucosilada disminuye un 35% la microangiopatía) y el ACCORD Eye en la DM2, demostraron que la terapia intensiva reduce el riesgo de progresión de la retinopatía diabética, aunque no garantiza el riesgo de «no aparición».

La reducción de la presión arterial (PA) disminuye la progresión de la retinopatía diabética en las personas con DM2, aunque los objetivos ajustados (PA sistólica <120 mmHg) no aportan beneficios adicionales sobre el objetivo de cifras (<140 mmHg). En los pacientes con dislipidemia, el fenofibrato puede retrasar la progresión de la retinopatía diabética leve, disminuyendo la necesidad posterior de panfotocoagulación con láser. El embarazo en pacientes con DM1 puede agravar la retinopatía diabética y amenazar la visión, especialmente cuando el control glucémico es escaso en el momento de la concepción.

La ADA recomienda, con un nivel de evidencia A, optimizar el control glucémico, la PA y el control de los lípidos para reducir el riesgo o ralentizar la progresión de la retinopatía diabética.

Otras recomendaciones que también se reflejan en el documento de la ADA son que el examen inicial en los pacientes con diabetes se debe realizar por parte de un oftalmólogo u optometrista y una amplia dilatación de la pupila (nivel de evidencia B).

El examen oftalmológico se aconseja llevarlo a cabo cada 2 años si no existen signos de retinopatía diabética, y más frecuentemente (anual o con mayor periodicidad si fuera necesario) con dilatación si existen retinopatía diabética o signos que amenacen la visión (nivel de evidencia B).

En cuanto a la utilización de la retinografía como herramienta de cribado de retinopatía diabética, los autores reconocen su utilidad pero esta prueba no sustituye al examen completo del ojo por parte de personal especializado (nivel de evidencia E).

En cuanto al tratamiento, la fotocoagulación mediante láser reduce el riesgo de pérdida de visión en pacientes con retinopatía diabética y un alto riesgo de retinopatía diabética proliferativa, y en algunos casos de retinopatía diabética no proliferativa (nivel de evidencia A).

Las inyecciones intravítreas de anti-VEGF están indicadas en el edema macular diabético que se produce detrás de la fóvea y pueden amenazar la visión (nivel de evidencia A).
Finalmente, la presencia de retinopatía diabética no es una contraindicación para la utilización de aspirina como prevención cardiovascular, pues no incrementa el riesgo de hemorragia retiniana (nivel de evidencia A).

Solomon SD, Chew E, Duh EJ, Sobrin L, Sun JK, VanderBeek BL, et al. Diabetic retinopathy: a position statement by the American Diabetes Association. Diabetes Care. 2017; 40(3): 412-418 

Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Siete Días Médicos es una web para profesionales sanitarios.
En ningún caso se publicarán ni se responderán consultas médicas realizadas por pacientes.

BOTON LOGO 7DMLa revista Siete Días Médicos y su web son un producto de Ediciones Mayo S.A. destinado a los profesionales de la atención primaria. Los contenidos de la revista y la web requieren de una formación especializada para su correcta interpretación. En ningún caso la información proporcionada por Siete Días Médicos reemplazará la relación de los profesionales médicos con los pacientes.

Web Médica Acreditada. Ver más información

 

 

Comunidad