Reducción del riesgo de infarto con azafrán

- Las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias de la curcumina de azafrán parecen limitar el daño cardiaco en pacientes sometidos a cirugía de bypass coronario.

- Los pacientes que tomaron curcumina tuvieron una probabilidad 65% menor de padecer un evento coronario tras la cirugía

El azafrán es una especia derivada de los estigmas secos de la flor de Crocus sativus, perteneciente al género Crocus y a la familia Iridaceae. Por su alto valor económico se le ha denominado «oro rojo», habiendo sido objeto de muy diversas adulteraciones y falsificaciones aprovechando su nombre y su valor. Existen referencias sobre el azafrán que datan del año 2300 a.C. A partir de esa fecha son variadas y diversas las referencias sobre su uso en ritos y ceremonias religiosas, en gastronomía y en medicina.

El uso del azafrán en el campo de la medicina se remonta a tiempos muy lejanos, habiéndose encontrado papiros del antiguo Egipto que citan las propiedades medicinales del azafrán; en la Grecia antigua se le atribuían propiedades como estimulante del apetito, analgésicas (durante el inicio de la dentición infantil) y antiinfecciosas (en patologías respiratorias). En la actualidad aún se sigue utilizando como componente de la medicina natural, sobre todo en países como China o Japón, donde la cultura de la medicina natural está muy extendida.

Una investigación publicada muy recientemente en la prestigiosa revista American Journal of Cardiology por investigadores de la Universidad de Chiang Mai (Tailandia) dirigidos por el profesor Wanwarang Wongcharoen sugiere que las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias del extracto de cúrcuma o azafrán de la India podrían hacer de esta especia un arma eficaz para reducir el riesgo de infarto en los pacientes que han sido sometidos a un bypass aortocoronario previo. Para llegar a dicha conclusión, analizaron 121 pacientes consecutivos con una edad media de 61 ± 9 años que habían sido sometidos a esta intervención cardiaca entre los años 2009 y 2011. La mitad de los pacientes recibieron cápsulas de 1 gramo de curcumina que tomaron cuatro veces al día, comenzando a los 3 días de la intervención y hasta 5 días después. La otra mitad de los pacientes recibieron placebo.

El análisis post hoc realizado en el posoperatorio en el hospital reveló que la tasa de infarto tras el bypass coronario fue del 13,1% en los pacientes que habían ingerido las cápsulas de curcumina, mientras que en los pacientes que habían recibido placebo casi una tercera parte (30%) sufrieron un infarto de miocardio.

Asimismo y tras considerar otras variables previas a la cirugía (proteína C reactiva, niveles de malondialdehído, pro-BNP...), los autores calcularon que los pacientes que habían tomado las cápsulas de curcumina tuvieron una probabilidad 65% inferior de padecer un episodio coronario mayor tras la cirugía. Se atribuyó a las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias de la curcumina del azafrán para limitar el daño cardiaco (cardioprotector) en los pacientes sometidos a cirugía de bypass coronario.

Wongcharoen W, Jai-Aue S, Phrommintikul A, Nawwarawrong W, Woragidpoonpol S, Tepsuwan T, et al. Effects of curcuminoids on frequency of acute myocardial infarction after coronary artery bypass grafting. Am J Cardiol. 2012; 110(1): 40-44. [Epub 2012 Apr 3]

 

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