publicidad
adlinkinternational


Tema 4. Ponte en marcha: receta ejercicio

Francisco Javier Resa López
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. DEA en Cuantificación y Prescripción de Ejercicio en Poblaciones con Salud Comprometida. Grupo de Trabajo de Actividades Preventivas y Salud Pública de SEMERGEN. CAP Molino de la Hoz-Las Rozas (Madrid)

Objetivos de aprendizaje
Al finalizar esta actividad, el alumno habrá mejorado sus conocimientos acerca de:
◗ La importancia del primer nivel asistencial en la promoción del ejercicio físico entre la población.
◗ Los fundamentos del consejo y la prescripción de actividad física en pacientes adultos.
◗ Las recomendaciones de ejercicio de resistencia, fuerza y flexibilidad para la población general.
◗ Las bases generales del consejo y la prescripción de ejercicio físico para la salud en diversas patologías de gran prevalencia en el ámbito de atención primaria.

Para la expresión del grado de recomendación basado en la evidencia se ha seguido el criterio del ACSM (Garber et al., 2011), colocándose entre paréntesis a continuación de la intervención concreta.

Introducción
En nuestro entorno socioeconómico la inactividad física está detrás de 1 de cada 6 muertes, cifra muy superior a la debida a cualquier otro factor de riesgo de enfermedad crónica no transmisible, como la obesidad, el tabaquismo, la dislipemia, la diabetes o la hipertensión.

CURSO TABLA 1En España, sólo considerando su carga atribuible directa –sin tener en cuenta, por tanto, sus efectos a partir de enfermedades o factores de riesgo asociados–, la inactividad física causaría unas pérdidas de salud de 1.299/100.000 AVAD (años de vida en relación con la pérdida de salud), un 4,5% del total. La fracción de riesgo atribuible a la inactividad física respecto a determinadas patologías crónicas1 aparece reflejada en la tabla 1.

Aun con grandes diferencias –entre comunidades autónomas, según la edad, el sexo y el nivel de estudios–, casi un 45% de la población española reconoce no hacer nunca ejercicio, un 40% tiene una actividad laboral sedentaria y sólo un 15% realiza regularmente una actividad física. Así, prácticamente 3 de cada 4 españoles no cumpliría las recomendaciones sanitarias establecidas sobre los beneficios que aporta la actividad física para la salud, lo que hace del sedentarismo el más prevalente de todos los factores de riesgo de mortalidad modificables en nuestro país2,3 (tabla 2).

CURSO TABLA 2  Por tanto, si se lograra que toda la población fuera físicamente activa o simplemente aumentara sus niveles de ejercicio, el efecto sobre la mortalidad superaría el obtenido por modificar cualquiera de los demás factores. Si a esto se añade el papel del sedentarismo como causa de incremento oculto y creciente del gasto sanitario y de las mermas en productividad, es evidente que su abordaje debe ser un blanco prioritario de las estrategias de salud pública, cuyo foco principal debería centrarse en la prevención primaria, ya que es el ámbito donde se observan las mayores carencias4.

Como tal, estos aspectos se recogen en los objetivos de la Estrategia Nacional de Abordaje de la Cronicidad y de la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud, recientemente publicadas.

 

 ¿Por qué prescribir la actividad física en atención primaria?

Numerosos estudios epidemiológicos y ensayos clínicos apoyan la asociación entre unos mayores grados de actividad física y una mejor salud y calidad de vida de la población a cualquier edad5. Así, está firmemente establecida la relación inversa entre actividad física y riesgo general de mortalidad, que sería un 30% menor en las personas activas –entendiendo por tales aquellas que cumplen las recomendaciones mínimas de actividad física establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS)– respecto a las sedentarias, e incluso con unos niveles por debajo de éstas ya es posible observar una reducción tanto del riesgo de determinadas enfermedades, incluido el cáncer, como de la mortalidad general1,6-8.

CURSO TABLA 3 Existe, además, una relación lineal dosis-respuesta entre el grado de actividad física y una mejor percepción del estado de salud, así como una mejora de la calidad de vida relacionada con la salud, tanto en la población sana como en la enferma. Asimismo, la práctica regular de ejercicio físico –es decir, la realización de una actividad física de forma planificada, estructurada y repetitiva– constituye una eficiente estrategia preventiva frente a la mortalidad prematura por cualquier causa, así como un relevante instrumento de prevención primaria y secundaria de diversas enfermedades crónicas no transmisibles muy prevalentes y de otros factores de riesgo relacionados, hasta el punto de que ninguna medida farmacológica puede igualar los efectos que tiene el ejercicio físico en su prevención y tratamiento9,10 (tabla 3).

Por otra parte, los profesionales de la salud constituyen, en general, el colectivo social con mayor capacidad de influencia sobre los conocimientos, actitudes y conductas de salud de la población, lo cual, dada la accesibilidad, integralidad y longitudinalidad de su asistencia, resulta especialmente patente en atención primaria. El médico de familia es considerado por la mayoría de los ciudadanos como la fuente más fiable a la hora de informarse para tomar decisiones sobre su salud, y el consejo sobre el ejercicio es el aspecto que más suele tenerse en cuenta, tras las recomendaciones sobre la alimentación.

El hecho de poder llegar a cada persona en la consulta, junto con su proyección al conjunto de la comunidad, proporciona muchas oportunidades para aconsejar e intervenir a lo largo del tiempo sobre los factores y las conductas de riesgo de las personas. Ningún otro nivel asistencial está en mejor disposición no sólo para poder valorar el estado de salud de la persona en su globalidad, sino también para decidir conjuntamente en qué momento actuar y qué medidas son prioritarias en cada situación particular. A su vez, esta relación de confianza entre el profesional sanitario y sus pacientes puede favorecer la motivación de éstos para adoptar las medidas apropiadas para su salud y, de hecho, se asocia a una mayor participación de los pacientes en el cambio de conducta, lo que sin duda supone una ventaja añadida11,12.

Pero, además, en torno al 80% de la población española tiene al menos un contacto por año con un médico de familia. La frecuentación media de los servicios de atención primaria se cifra en torno a 6 visitas anuales, y 3 de cada 4 de los pacientes atendidos en consulta no cumplen las recomendaciones de realizar una actividad física saludable. De manera que, tanto por las características de la asistencia como por la alta proporción de adultos sedentarios que acuden a los centros de salud, se justifica el papel central que debe tener el primer nivel asistencial en la promoción de la actividad física para la salud.

 

¿Por dónde podría empezar?
Dado que los estilos de vida son fruto de la interacción entre la persona y el entorno en el que vive, su abordaje integral requiere una visión biopsicosocial de la salud que permita entender los factores determinantes, sociales y personales, de los pacientes. Por tanto, la intervención en la consulta de atención primaria debería ser sistemática, dadas las dimensiones del problema de salud pública que supone la inactividad física, y adaptada, por la amplia evidencia científica a favor de una mayor efectividad cuando dicha intervención se aplica tanto de forma individualizada con respecto a determinadas características y limitaciones de la persona como adecuada al medio asistencial, en referencia tanto a los aspectos temporales y de dotación de medios materiales como a los conocimientos y habilidades del personal sanitario12,13.

Se trata de que, a partir de la propia situación, las experiencias y las vivencias del individuo, sea posible ayudarle a pensar sobre los factores relacionados con sus comportamientos, así como a desarrollar capacidades y tomar decisiones para mejorarlos, siempre a partir de la confianza en su capacidad de motivación y las posibilidades de cambio, huyendo de enfoques culpabilizadores.

A este respecto, se dispone de diversos tipos de planes de ejercicio:

Libre o no supervisado. Se refiere a la práctica espontánea de actividad física en la que la persona autorregula libremente su trabajo y progresión. No hay una evaluación exhaustiva de su nivel de salud ni de su condición física, no requiere ninguna infraestructura o implementación especial, y se puede aplicar a personas aparentemente sanas, sin factores de riesgo.

• Asesorado (programación individual). La persona sigue los consejos de un profesional, con controles periódicos, si bien realiza la mayor parte del trabajo por su cuenta, siguiendo un programa preestablecido. Implica hacer una evaluación inicial, una programación más cuidadosa y una vigilancia periódica de la evolución de su estado físico y de salud. Se recomienda realizarlo en población sana con factores de riesgo y en algunos enfermos crónicos estables.

• Supervisado o dirigido. Se trata de la práctica de ejercicio totalmente dirigida, con presencia continuada durante las sesiones de un profesional cualificado del ejercicio físico que controle de forma exhaustiva y continuada el trabajo realizado. Se aplica en poblaciones específicas de riesgo alto.

CURSO TABLA 4 En todo programa de ejercicio, ya sea asesorado o supervisado, la metodología es similar12,14:

1. Valorar inicialmente el estado de salud del sujeto y su condición física.
2. Evaluar su nivel de riesgo asociado al ejercicio, estimando la necesidad y, en su caso, el tipo de evaluación funcional que debe realizar (tablas 4-7).
3. Analizar el grado y la cantidad de actividad física que lleva a cabo.
4. Explicar los beneficios del ejercicio físico con respecto a su patología específica, y valorar de forma simple su grado de motivación para el cambio conductual.
5. Incluir a la persona en un grupo de trabajo físico dirigido, en caso de precisar ejercicio supervisado.
6. Fijar los elementos fundamentales del CURSO TABLA 5 6 programa –tipo de ejercicio, duración, frecuencia e intensidad– y programar su distribución temporal. Es útil entregar al paciente una hoja de registro de actividad física para que pueda reflejar sus avances. Asimismo, deben priorizarse las actividades que puedan seguir practicándose toda la vida.
7. Programar las visitas de seguimiento. Aunque no hay consenso al respecto, es recomendable fijar una nueva consulta a los 3 meses, para comprobar el registro de sesiones realizadas y consolidar las dosis mínimas de actividad, más otra de mantenimiento a los 6 meses, para evaluar la progresión. Esta labor la puede realizar el médico de familia, los profesionales de enfermería de atención primaria o, en su caso, otros profesionales externos, como especialistas en actividad física o monitores deportivos.
8. Reevaluar la condición física y el nivel de salud cada 6-12 meses o, en cualquier caso, en un periodo no superior a 2 años.
9. En caso de que el paciente no esté preparado para comenzar un programa de ejercicio, se entregará información escrita y se planteará un seguimiento oportunista, como máximo, dentro de los 2 años siguientes.
Un procedimiento muy útil en atención primaria, por su sencillez, escasos requerimientos de entrenamiento previo y de tiempo, así como por las evidencias científicas que avalan su efectividad, se deriva de la Estrategia de las 5 Aes (figura 1).

 

CURSO FIG 1

CURSO TABLA 5 7 La aplicación de esta estrategia mejora la efectividad de la intervención en la actividadfísica y el ejercicio, sobre todo si se asocia a algunos mínimos cambios

organizativos, como adjuntar material informativo escrito al propio consejo y facilitar prescripciones por escrito del programa de ejercicio, en su caso.

 

 ¿Cómo puedo valorar el grado de actividad física en la consulta diaria?

No existe consenso sobre cómo medir la actividad física en la consulta de atención primaria. Una primera valoración rápida puede hacerse con una simple pregunta que permita discernir entre quienes cumplen o no las recomendaciones mínimas de actividad aeróbica, como la que incluye el Programa PAFES: «¿Realiza al menos 30 minutos diarios de actividad física moderada, como caminar a paso ligero, al menos 5 días a la semana?».

CURSO TABLA 8 Otra opción es mediante el Clasificador Rápido de la Actividad Física (ClassAF), un instrumento que permite una distribución de los pacientes en función de 3 parámetros: actividad física laboral o doméstica, ejercicio físico o deporte, y frecuencia semanal de ejercicio o deporte15 (tabla 8).

Asimismo, aunque la falta de tiempo en consulta no lo pone fácil, puede usarse algún cuestionario estandarizado. Tanto la Brief Physical Activity Assessment Tool (BPAAT), heteroadministrada, como el General Practice Physical Activity Questionnaire (GPPAQ), autoadministrado, son 2 cuestionarios breves y fiables, validados en castellano, que permiten evaluar periódicamente el registro de pacientes que no cumplen las recomendaciones saludables de actividad física, así como su evolución en el logro de éstas una vez incluidos en programas específicos (tabla 9), muy adecuados para su empleo en atención primaria16.

Por otra parte, se sabe que el sedentarismo –definido como cualquier conducta, en estado consciente, con un gasto energético inferior a 1,5 MET (kcal/kg/h)– es una variable independiente de riesgo para la diabetes mellitus tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y la obesidad17,18, por lo que es muy importante plantear también una pregunta de cribado al respecto, por ejemplo: «¿Pasa usted más de 2 horas seguidas sentado a lo largo del día?». Esta situación se sabe asociada a un incrementoCURSO TABLA 9 del riesgo cardiovascular, por lo queconviene aprovechar el abordaje oportunista en la consulta médica para entregar al paciente material informativo con recomendaciones y consejos sencillos para romper los periodos sedentarios, tanto de ocio como de trabajo, a lo largo del día.

 

¿Cómo diseñar una sesión de ejercicio?

Una sesión de ejercicio típica debe incluir las siguientes fases, descritas por Garber14:

Fase de calentamiento
Realizar 5-10 minutos de actividad ligera de los grandes grupos musculares, comenzando a 10-20 lat/min por encima de la frecuencia cardiaca tomada en reposo para ir aumentando progresivamente hasta el extremo inferior del rango prescrito para el ejercicio principal. De esta forma, el organismo se prepara para el ejercicio, pues aumenta el flujo sanguíneo, la temperatura corporal y la tasa metabólica, mejorando la función y el arco de movimiento articular y el rendimiento muscular.

Fase central de acondicionamiento
Dependiendo de los objetivos, puede consistir principalmente en ejercicios de resistencia cardiorrespiratoria (aeróbicos), de fuerza o de flexibilidad. Un programa completo debe incluir todas estas capacidades, convenientemente distribuidas en el tiempo.

Fase de enfriamiento o vuelta a la calma
Permite la recuperación gradual mediante ejercicios de intensidad decreciente, seguidos de estiramientos. Es una parte fundamental de la sesión, tanto en las personas sanas como las personas con patologías, ya que permite atenuar las respuestas cardiocirculatorias y metabólicas inducidas por el ejercicio y facilitar la disipación del calor corporal.

La fase central de la sesión puede incluir diferentes tipos de actividades:

Actividades de resistencia aeróbica
Consisten en la actividad continuada y rítmica de los grandes grupos musculares durante periodos prolongados de tiempo, orientada a mejorar la capacidad cardiorrespiratoria. Se distinguen varios grupos:

  • Grupo 1. Actividades que se pueden mantener a intensidad constante con facilidad y en las que las variaciones interindividuales en consumo energético son escasas, por lo que permiten un control preciso y sencillo de la intensidad del ejercicio y suelen tolerarse bien incluso en personas con baja forma física, como caminar, bicicleta estática y cinta rodante. De todas ellas, caminar es la actividad más accesible y suele ser la preferida por la mayoría de los pacientes.
  • Grupo 2. Actividades en las que la tasa de consumo energético depende en gran parte de las habilidades individuales, aunque en una persona concreta son relativamente constantes, como la natación o el esquí de fondo. Son útiles en fases iniciales del acondicionamiento.
  • Grupo 3. Actividades en las que tanto la habilidad requerida como la intensidad son muy variables. Son útiles porque permiten una interacción entre el grupo y una gran variedad de ejercicios, pero deben realizarlas con mucha precaución las personas de alto riesgo, con baja forma física o con cierta sintomatología, así como tener en cuenta los factores competitivos. Un ejemplo de ello sería el baloncesto.

La intensidad y la duración de la sesión de ejercicio están inversamente relacionadas, de modo que pueden obtenerse beneficios para la salud con sesiones de baja intensidad y mayor duración, o con sesiones más cortas de mayor intensidad, si bien el riesgo de lesión musculoesquelética está aumentado en estas últimas.

La intensidad de ejercicio se puede fijar como un porcentaje de los valores de frecuencia cardiaca máxima (FCmáx) o de frecuencia cardiaca de reserva (FCR). La forma más sencilla de calcular la FCmáx teórica es mediante la fórmula FCmáx= 220 – edad (años), aunque presenta una gran desviación estándar y no es válida en pacientes tratados con bloqueadores beta, por ejemplo.

Por su parte, la FCR se obtiene restando del valor de FCmáx (teórica u obtenida en una prueba de esfuerzo) la frecuencia cardiaca de reposo (FCRep), tomada mejor antes de levantarse. Añadiendo el porcentaje deseado de la FCR al valor de la FCRep, se obtiene la frecuencia cardiaca de entrenamiento19-21 (FCEntr), según el método de Karvonen, con la siguiente fórmula: FCEntr= %X (FCmáx – FCRep) + FCRep.

Se recomienda un mínimo semanal de 150 minutos de actividad aeróbica moderada (60-80% FCmáx o 45-60% FCR) o de 75 minutos de actividad vigorosa (>80% FCmáx o >60% FCR), o bien una combinación equivalente de ambas (grado de recomendación A), comenzando por actividades del grupo 1 para ir progresando hacia los demás tipos en función del estado clínico, la adaptación y los intereses del sujeto. En caso de mala forma física, podría ser suficiente con intensidades por debajo del umbral mínimo (20% FCR o 50% FCmáx) (grado de recomendación B). En cualquier caso, la intensidad del esfuerzo debe permitir a la persona que la realiza mantener una conversación.

La actividad debe realizarse en periodos mínimos de 10 minutos (grado de recomendación A), con el fin de asegurar una mínima sobrecarga de la maquinaria metabólica que posibilite mejoras de la capacidad cardiorrespiratoria. Posteriormente, se puede aumentar hasta un montante semanal de 300 minutos de actividad moderada, 150 minutos de actividad intensa o una combinación equivalente de ambas. La progresión debe hacerse gradualmente (grado de recomendación B), aumentando primero la duración y/o la frecuencia antes que la intensidad, y de forma escalonada (aumentos semanales ≤20% hasta que sea posible mantener el ejercicio durante 20-30 min seguidos). Una vez alcanzada la frecuencia deseada (3-5 días semanales), se puede ajustar la intensidad sin aumentarla más de un 5% cada 6 sesiones de ejercicio, por ejemplo.

CURSO TABLA 10 Ejercicios de fortalecimiento muscular
Además de otros beneficios para la salud, se necesita un cierto nivel de fuerza y resistencia musculares para mantener la independencia funcional a lo largo de la vida. Es recomendable realizar ejercicios dinámicos, que involucren todo el arco del movimiento y no interfieran con la respiración normal (para evitar el aumento excesivo de la presión arterial), escogiendo un tipo de ejercicio (pesos libres, bandas elásticas, máquinas) que permita al paciente sentirse cómodo y sin dolor durante todo el rango de movimiento. Se denomina «repetición» a cada una de las veces que se ejecuta un movimiento concreto, y consta de una fase concéntrica, en la que la contracción se asocia a un acortamiento del músculo implicado, y una excéntrica, en la que coincide una elongación con el músculo contraído. Un grupo de repeticiones separadas por un periodo de descanso establecido constituye una «serie».

En general, se recomienda realizar un mínimo de 8-10 ejercicios diferentes que trabajen los principales grupos musculares de las extremidades superiores, las inferiores y el tronco, con cargas (peso) que causen fatiga al cabo de 8-12 repeticiones (es decir, trabajo de fortalecimiento o fuerza-resistencia), en 2-3 días no consecutivos a la semana (para reducir el riesgo de lesión), hasta acumular el equivalente a 160 repeticiones por semana (grado de recomendación A). La duración de cada repetición debe ser moderada, de unos 3 segundos, tanto en la fase concéntrica como en la excéntrica, manteniendo el control postural en todo momento.

Las personas hipertensas, diabéticas o con riesgo embolígeno deben evitar el entrenamiento de fuerza de alta intensidad, aunque pueden practicar ejercicios de baja intensidad14,22 (tablas 10 y 11).

CURSO TABLA 11

Ejercicios de flexibilidad
Se llevan a cabo para mantener la amplitud de movilidad articular, y son especialmente recomendables en las personas mayores de 50 años23. Se recomienda realizar al menos 2-3 sesiones a la semana, de 20 minutos en total, aunque es preferible efectuarlas con el ejercicio diario (grado de recomendación B). Se deben trabajar las principales unidades musculotendinosas (grado de recomendación B), mejor mediante estiramientos estáticos y previo calentamiento (grado de recomendación A), extendiendo la musculatura en dirección al máximo rango de movimiento, sin llegar a sentir dolor, manteniendo cada estiramiento durante 15-30 segundos (grado de recomendación C), para un tiempo total de 60 segundos (grado de recomendación B) y repitiendo cada ejercicio 2-4 veces (grado de recomendación B).

Ejercicios de equilibrio
Son adecuados en personas de mayor edad con dificultades de movilidad23, y deben realizarse, al menos, 2-3 días por semana (grado de recomendación B).

Independientemente del abordaje de los aspectos anteriores, se debe hacer prevención del sedentarismo, recomendando disminuir el tiempo que se pasa sentado y/o frente a la televisión u otras pantallas (ordenadores, móviles, tabletas, etc.) a lo largo del día, así como sustituir una parte del recorrido que se hace en coche o transporte público por caminar o ir en bicicleta siempre que sea posible. Es también conveniente hacer descansos regulares cada 1-2 horas en el trabajo o estudio, intercalando sesiones cortas de estiramientos o dando un breve paseo.

 

¿Cómo estructurar un programa de ejercicio?
La mayoría de los programas individualizados de ejercicio se dividen en 3 fases o estadios24:

1. Inicial. Con una duración estándar de entre 1 y 6 semanas, sirve como estímulo para que el paciente se familiarice con el entrenamiento. Durante este periodo deben prescribirse ejercicios de estiramiento, calisténicos ligeros (ejercicios en que se busca involucrar varios grupos musculares, en general usando el propio peso corporal como resistencia) y de fuerza o aeróbicos de baja intensidad. La progresión debe hacerse con lentitud, aumentando en primer lugar la duración del ejercicio y después con pequeños incrementos de su intensidad, como ya se ha comentado. Este estadio inicial puede reducirse o incluso evitarse en ciertas personas con buena forma física inicial y que estén habituadas a los tipos de ejercicio que vayan a prescribirse.

2. Avance o progreso. Puede prolongarse durante 4-8 meses y se caracteriza porque la velocidad de progresión es mayor que en la fase inicial. Durante esta fase, se aumentan la frecuencia, la intensidad y la duración sistemática y lentamente, un elemento cada vez, hasta alcanzar los objetivos previstos.

3. Mantenimiento. Debe diseñarse para mantener el nivel de aptitud física logrado al final de la etapa anterior, y continuarlo de forma regular en el tiempo. La cantidad de ejercicio necesaria para ello es menor que la requerida para mejorar los componentes específicos y, por otra parte, es posible disminuir la frecuencia de un modo de ejercicio específico utilizado para desarrollar un componente determinado de la aptitud física y reemplazarlo por otros tipos de actividad. Precisamente, la realización de una amplia variedad de actividades físicas placenteras durante esta fase ayuda a contrarrestar el aburrimiento y mantener el interés del paciente.

 

¿Cómo recomendar ejercicio en las enfermedades más prevalentes en atención primaria?
En las tablas 12-15 se esquematizan las líneas generales de prescripción de ejercicio (fuerza, resistencia y flexibilidad) en los pacientes con dislipemia, hipertensión, hiperglucemia y obesidad.

CURSO TABLA 12

CURSO TABLA 13

CURSO TABLA 14

CURSO TABLA 15

CURSO TABLA 15B

CURSO EN LA CONSULTA 1

CURSO EN LA CONSULTA 2

CURSO EN LA CONSULTA 3 CURSO EN LA CONSULTA 4

Bibliografía
1. Lee IM, Shiroma EJ, Lobelo F, Puska P, Blair SN, Katzmarzyk PT. Effect of physical inactivity on major non-communicable diseases worldwide: an analysis of burden of disease and life expectancy. Lancet. 2012; 380(9.838): 219-229.
2. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Secretaría General de Sanidad y Consumo. Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación. Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud. Madrid: Servicio de Publicaciones MSSSI, 2013.
3. Grandes G, Sánchez A, Torcal J, Ortega R, Lizarraga K, Serra J. Targeting physical activity promotion in general practice: characteristics of inactive patients and willingness to change. BMC Public Health. 2008; 8: 172.
4. Wen CP, Wu X. Stressing harms of physical inactivity to promote exercise. Lancet. 2012; 380(9.838): 192-193.
5. Pedersen BK, Saltin B. Evidence for prescribing exercise as therapy in chronic disease. Scan J Med Sci Sports. 2006; 16(Suppl 1): 3-63.
6. Matheson GO, Klügl M, Dvorak J, Engebretsen L, Meeuwisse WH, Schwellnus M, et al. Responsibility of sport and exercise medicine in preventing and managing chronic disease: applying our knowledge and skill is overdue. Br J Sports Med. 2011; 45(16): 1.272-1.282.
7. Tremblay MS, Colley RC, Saunders TJ. Physiological and health implications of a sedentary lifestyle. Appl Physiol Nutr Metab. 2010; 35(6): 725-740.
8. Wen CP, Wai JP, Tsai MK. Minimum amount of physical activity for reduced mortality and extended life expectancy: a prospective cohort study. Lancet. 2011; 378(9.798): 1.244-1.253.
9. Warburton DER, Charlesworth S, Ivey A, Nettlefold L, Bredin SSD. A systematic review of the evidence for Canada’s Physical Activity Guidelines for Adults. Int J Behav Nutr Phys Act. 2010; 7: 39.
10. Warburton DER, Katzmarzyk PT, Rhodes RE, Shephard RJ. Evidence-informed physical activity guidelines for Canadian adults. Can J Pub Health. 2007; 98(Suppl 2): 16-68.
11. Córdoba R, Camarelles F, Muñoz E, Gómez J, Díaz D, Ramírez JI, et al. Recomendaciones sobre el estilo de vida. Aten Primaria. 2014; 46 Supl 4: 20-21.
12. Ortega R, Grandes G, Ramírez JI. Actividad física y deporte. En: Casado V, coord. Tratado de medicina familiar y comunitaria, 2.ª ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2012; 441-473.
13. Subirats Bayego E, Subirats Vila G, Soteras Martínez I. Prescripción de ejercicio físico: indicaciones, posología y efectos adversos. Med Clin (Barc). 2012; 138(1): 18-24.
14. Garber CE, Blissmer B, Deschenes MR, Franklin BA, Lamonte MJ, Lee IM, et al. American College of Sports Medicine position stand. Quantity and quality of exercise for developing and maintaining cardiorespiratory, musculoskeletal, and neuromotor fitness in apparently healthy adults: guidance for prescribing exercise. Med Sci Sports Exerc. 2011; 43(7): 1.334-1.359.
15. Villabona Calbó C, Roure Cuspinera E, Violan Fors M (dir.). Guia de prescripció d’exercici físic per a la salut (PEFS). Barcelona: Direcció General de Salut Pública. Generalitat de Catalunya, 2007.
16. Puig Ribera A, Peña Chimenis O, Romaguera Bosch M, Durán Bellido E, Heras Tebar A, Solà Gonfaus M, et al. Cómo identificar la inactividad física en atención primaria: validación de las versiones catalana y española de 2 cuestionarios breves. Aten Primaria. 2012; 44(8): 485-493.
17. Wilmot EG, Edwardson CL, Achana FA, Davies MJ, Gorely T, Gray LJ, et al. Sedentary time in adults and the association with diabetes, cardiovascular disease and death: systematic review and meta-analysis. Diabetologia. 2012; 55(11): 2.895-2.905.
18. Ford ES, Caspersen CJ. Sedentary behaviour and cardiovascular disease: a review of prospective studies. Int J Epidemiol. 2012; 41(5): 1.338-1.353.
19. Borresen J, Lambert MI. The quantification of training load, the training response and the effect on performance. Sports Med. 2009; 39(9): 779-795.
20. Bouzas Marins JC, Ottoline Marins NM, Delgado Fernández M. Aplicaciones de la frecuencia cardiaca máxima en la evaluación y prescripción de ejercicio. Apunts Med Esport. 2010; 45(168): 251-258.
21. Swain DP, Abernathy KS, Smith CS, Lee SJ, Bunn SA. Target heart rates for the development of cardiorespiratory fitness. Med Sci Sports Exerc. 1994; 26(1): 112-116.
22. González Badillo JJ, Ribas Serna J. Bases de la programación del entrenamiento de fuerza. Zaragoza: INDE Publicaciones, 2002.
23. Sparkling PB, Howard BJ, Dunstan DW, Owen N. Recommendations for physical activity in older adults. BMJ. 2015; 350: 100.
24. Ainsworth BE, Haskell WL, Leon AS, Jacobs DR Jr, Montoye HJ, Sallis JF, et al. Compendium of physical activities: classification of energy costs of human physical activities. Med Sci Sports Exerc. 1993; 25(1): 71-80.

Valora este artículo
(1 Voto)
Tema 4. Ponte en marcha: receta ejercicio - 5.0 out of 5 based on 1 vote

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. DEA en Cuantificación y Prescripción de Ejercicio en Poblaciones con Salud Comprometida. Grupo de Trabajo de Actividades Preventivas y Salud Pública de SEMERGEN. CAP Molino de la Hoz-Las Rozas (Madrid)

Deja un comentario

Siete Días Médicos es una web para profesionales sanitarios.
En ningún caso se publicarán ni se responderán consultas médicas realizadas por pacientes.

BOTON LOGO 7DMLa revista Siete Días Médicos y su web son un producto de Ediciones Mayo S.A. destinado a los profesionales de la atención primaria. Los contenidos de la revista y la web requieren de una formación especializada para su correcta interpretación. En ningún caso la información proporcionada por Siete Días Médicos reemplazará la relación de los profesionales médicos con los pacientes.

Web Médica Acreditada. Ver más información

Comunidad