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Interview with Henry Marsh

«I don’t know how medicine will be like in 50 years, but the patients will be the same»

Henry Marsh dibujoMónica Lalanda

- Do you reckon that studying different areas to medicine before going to medical school made you a more reflective doctor?

-YES! I think the American system of having medicine as a post-graduate/post-college degree is very good.

-How do you value including non medical areas in the training of a doctor?
-I think experience of life outside medicine - doing non-medical work etc - is better than teaching. I have some doubts about the values of American style “Medical Humanities” as part of undergraduate medical teaching.

- There is a lot in your book about end of life. With all your medical experience, would you be able to define what is "a good death" nowadays?
-There is never a good time to die - it is either too early or too late…
A good death is to die without too many regrets - in other words, a good death is all about how we live our lives while still alive, and what we will feel content about having left behind us.
We should also avoid over-treatment in old age -but getting the balance of probabilities right between the risks and benefits of treatment and the risks and benefits of “ letting nature take its course” is very difficult.
I feel that euthanasia, by which I mean the right of us as patients to decide when to end our lives, not any right of doctors to kill us - even though most of us might back away from it at the end - should be an important part of medical practice.

- If you could go back in time, let's say in a time machine, and meet young Henry Marsh at the beginning of his medical career, what would be your main advice or message to him?
-To sleep on all difficult decisions, to take time, to think slowly.

- You talk a lot about decision taking with the patients and informed consent. Do you think life was easier for patients when we practiced a more paternalistic approach to information? would you change anything in this area?
-I am very much against paternalism but accept that some patients prefer it, but probably a declining number in wealthy countries. I also know that as patients we want guidance, support and advice, not just an abstract and neutral description of options.

- You are incredibly open about your own medical mistakes, something that is not common. In Spain we still live in the times of covering up medical mistakes. Is there an easy way to change this?
-Only by senior doctors setting an example

- Do you think the expectations that the society has from doctors and medicine have changed in the last few decades?
Yes, the media - at least in the UK - are increasingly critical and no longer automatically deferential to doctors

- If you were to start all over again, would you be a neurosurgeon?
-Always difficult to answer. Neurosurgery has changed greatly over the last four decades and I have changed as well. But, allowing for all that, yes. But I doubt if I would go into medicine again given the problems in the world. We should not be spending so much money trying to keep old people ( like myself!) alive for longer and longer - the money should be spent on better parenting and better education - the children are the future…..they are being terribly neglected at the moment

- You mention of your many tricks before surgery to separate the procedure from the patient. Do they really work?
-To some extent, yes. One cannot and should not abolish one’s anxiety completely, but it is important to control it

- You don't seem very fond of having junior doctors around in theatre. Are you popular with them in spite of it?
-No, I hope you are wrong. I greatly value my relationship with my juniors and am very proud of - I am told - having the reputation of being a good trainer. I have kept in touch with many of my former trainees, both here and in the US. My work in Nepal, Ukraine, Albania etc is all about teaching.

- Do you have any peculiar hobbies to put your mind away from work?
-Furniture-making ( and I do most of my building and home improvements myself), bee-keeping. I try to run every day, a total of 40 km or so every week, and do weight exercises etc. It gets more difficult as you get older.

- What do you think medicine will be like in 50 years time?
-I don’t know but the patients will be the same.

 

 

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  • SOBRE EL LIBRO
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  • LA CRÍTICA
  • AVANCE DE LECTURA
  • GUÍA DE LECTURA

Mónica Lalanda

Bienvenidos a un nuevo club de lectura médica, esta vez con un libro muy especial. Nos hemos atrevido con una novela gráfica del grupo que llamamos Medicina Gráfica. Cómics en los que se entrelaza una historia personal con el desarrollo de una enfermedad.

Los cómics, que tradicionalmente se han considerado libros para niños, poco serios o un poco underground, llegan con enorme fuerza al panorama literario y se atreven con cualquier tema, no importa su dureza. La salud y la enfermedad se tratan con amplitud y riqueza.

La combinación libre de dibujo y texto, la facilidad de expresar emociones, sensaciones y situaciones con mayor intensidad y la capacidad innata que tenemos de sentirnos identificados con dibujos de trazo sencillo está convirtiendo las novelas gráficas de tema sanitario en un éxito.

Esperamos que nos ayude a los profesionales a entender mejor al paciente, más allá de su enfermedad, y a aumentar nuestra empatía. Os animamos a visitar el trabajo que realizamos en el movimiento Medicina Gráfica de revisión y reseña de cómics útiles para profesionales y pacientes.

El libro que nos ocupa es Que no, que no me muero, de María Hernández Martí y Javi de Castro. Su protagonista cuenta su historia a partir del diagnóstico de un cáncer de mama. Una de las claves de este libro es el humor. Pero lo que llama la atención es el tono reivindicativo, que huye de ñoñerías y nos presenta la realidad del día a día.

Que no, que no me muero
María Hernández Martí + Javi de Castro
Modernito Books
168 páginas

Antes de iniciar la lectura y para entender mejor a la autora y su contexto, echa un vistazo a esta corta entrevista:

Entrevista

Puedes ver la reseña crítica de Medicina Gráfica

Descubre las primeras páginas en Modernito books

Para facilitar una reflexión común en el twetchat sobre Que no, que no me muero, aquí tienes una serie de ideas para guiar la lectura que quizá te resulten útiles:

1

Sugiero que comiences valorando el aspecto del libro cerrado. Tiene un formato inusual, sugerente, de forma cuadrada, con letras que transmiten un grito y la cara de la protagonista con su pañuelo a la cabeza y un gesto desafiante.La frase de la contraportada marca con fuerza el mensaje del libro: «Si buscan serenidad, rollo zen y buenos sentimientos, AQUÍ NO ES».

2

Fíjate en el original índice y en la organización de los capítulos, que sigue las letras del alfabeto. Cada uno de los 33 capítulos comienza con una palabra de esa letra sobre una hoja del color predominante en el mismo. Marca con fuerza y de manera muy visual cada historia, que puede leerse de forma completamente independiente. Esto permite cambiar del tono dramático de un capítulo a otro con frescura.

3

Uno de los temas que predominan en Que no, que no me muero es la dificultad del enfermo de convivir con las emociones de quienes le rodean. La compasión empalagosa, la curiosidad o incluso la pena provocan situaciones irónicas en las que la propia enferma tiene que tranquilizar y animar a amigos sobre su enfermedad.

4

En la historia parecen varios miembros de la familia, un padre médico, una madre, su hermana y su marido, el «señor muy alto y muy serio». Se perciben diferentes maneras de afrontar la enfermedad y en ellas el humor es parte cotidiana.

5

En este cómic se habla de la muerte con franqueza e incluso con un toque de humor. El capítulo en el que Lupe comenta sus posibles planes de entierro con su marido es muy llamativo por su sinceridad, contenido y estética.

6

Hay información sobre quimioterapia, radioterapia, estrógenos y sus efectos secundarios contados con gran fuerza estética y un ácido humor.

7

Los profesionales sanitarios aparecemos de manera recurrente y vistos con un fantástico ojo crítico de los autores, desde el enfermero que no saluda al entrar hasta el cirujano que explica su operación a una Lupe aun en la REA con una jerga médica incomprensible y un tono de héroe épico que nos debe hacer reflexionar.

8

Hay también un capítulo dedicado al uso de la marihuana para controlar efectos secundarios de la quimio, otro en el que la autora es muy crítica con las teorías que señalan la actitud ante la vida como causante de su cáncer. Es particularmente satírica con los consejos que recibe sobre curas milagrosas contra el cáncer.

9

Las conclusiones finales huyen una vez más de cualquier idea positiva respecto al cáncer. Asegura que no ha aprendido nada, que no ha madurado, que no es mejor persona y que su único mérito ha sido no morirse.Este libro es una mirada fresca, atrevida, que huye de todo convencionalismo y que se contrapone a la filosofía ñoña del lacito rosa. Es un libro que deja poso, un poso colorido y especial.

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