Avances en el manejo domiciliario del asma grave

Profesionales médicos expertos en neumología y alergología se han dado cita este fin de semana en Madrid para participar en una nueva edición de la Universidad del Asma Grave (UAG). Impulsado por Novartis, este encuentro anual se ha convertido ya en un foro de referencia en el conocimiento y manejo del paciente con asma grave, cuyo objetivo fundamental es difundir las últimas novedades en el tratamiento de esta patología, así como fomentar la discusión y el intercambio entre los diferentes expertos.

Todo ello, bajo la dirección de Ignacio J. Dávila, profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca y jefe del Servicio de Alergología del Hospital Universitario de Salamanca; y Marina Blanco Aparicio, adjunta de Neumología y responsable de la Unidad de Asma del Hospital Universitario de A Coruña.

Según ha señalado Blanco, el perfil del paciente con asma grave, especialmente cuando no está controlada, “corresponde a una mujer de mediana edad con comorbilidades de vías altas con frecuentes exacerbaciones y con moderada alteración de la función pulmonar”.
Se trata de una enfermedad inflamatoria pulmonar que puede tener un desencadenante alérgico. El descubrimiento de la IgE representó un avance fundamental en el conocimiento de los mecanismos responsables de la reacción alérgica, lo que implicó importantes avances en el diagnóstico, clasificación y el tratamiento del asma grave.

La IgE constituyó, por lo tanto, una molécula diana para el desarrollo de nuevas terapias, como los anticuerpos monoclonales anti-IgE dentro de las terapias biológicas, “la introducción de los anticuerpos monoclonales al arsenal terapéutico del asma grave no controlada ha supuesto uno de los mayores avances en el tratamiento de esta enfermedad en los últimos 15 años”, ha destacado Blanco.

El primer fármaco en hacerlo fue omalizumab en el año 2003, dirigido al asma alérgica con frecuentes exacerbaciones y, “tanto los ensayos clínicos como la amplia experiencia que existe de uso en vida real han demostrado eficacia en múltiples aspectos: control de síntomas, disminución de exacerbaciones, mejoría de la función pulmonar en muchos pacientes y mejoría de la calidad de vida”, ha recodado la misma doctora.

La base biológica en el tratamiento del asma grave ha tenido, para Dávila, una doble implicación. La primera de ellas, terapéutica, “nos ha permitido controlar a pacientes que antes no se controlaban bien o que directamente no se controlaban, al tiempo que hemos podido evitar o disminuir la toma de corticoides orales”.

Los desafíos y las novedades en el manejo del paciente con asma grave
Asimismo, se han abordado los principales desafíos que se plantean a la hora de manejar al paciente con asma grave. Entre ellos, destaca el control de las comorbilidades asociadas, como la rinosinusitis crónica asociada a pólipos nasales.
A esto hay que añadir que, tal y como ha afirmado Dávila, es importante mejorar la adherencia a la medicación, conseguir una técnica adecuada de inhaladores y afrontar los problemas derivados de los efectos secundarios del consumo de corticoides, “evitando, en la medida de lo posible, que el paciente tome este tipo de fármacos orales”.

Entre las novedades que se han analizado en esta nueva edición de la UAG, ha sido la presentación de nuevas posibilidades en el tratamiento, como son la administración domiciliaria de fármacos biológicos como omalizumab, permitiendo al paciente manejar íntegramente su enfermedad desde el domicilio. Algo que para Dávila “ha conllevado una mejora en su calidad de vida, estando solo obligados a acudir al hospital únicamente para las revisiones rutinarias”.

En este sentido, Blanco ha asegurado que “la disponibilidad reciente de jeringas precargadas para la autoadministración de estos fármacos supone un cambio sustancial, evita el inconveniente del desplazamiento de los pacientes, en ocasiones desde largas distancias, y del consumo de recursos sanitarios hospitalarios”.

Cabe destacar que el asma grave repercute notablemente en la calidad de los pacientes que la padecen, por las alteraciones que le puede suponer en su vida diaria, limitándoles a la hora de hace de desarrollar sus actividades habituales o de hacer ejercicio. “Lo que supone un gran problema son las exacerbaciones graves, que conllevan una interrupción completa de la vida normal, hasta el punto de que los pacientes se ven obligados a acudir a urgencias, e incluso a ser ingresados”, concluyó Dávila.

De hecho, los resultados de una encuesta global a 1.333 pacientes con asma grave demostró la elevada carga de la enfermedad tanto en las vidas personales como profesionales de quienes la padecen. La mitad de los pacientes participantes en la encuesta (51%) determinaron que el asma afecta negativamente a su autoestima y, de forma sorprendente, se reveló que al 50% se le había diagnosticado alguna patología psicológica a causa del asma: ansiedad al 40% y depresión al 28%.

 

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  • Modificado por última vez en 11 Mar 2019, 15: 19

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